Tribunales

El monitor condenado dos veces en Almería por abusar de niños de un campamento, detenido de nuevo en Cádiz

  • Se encontraba en libertad a la espera de que el Supremo resolviese su recurso contra un de los fallos, ya confirmado por el TSJA

  • Una denuncia en El Ejido fue el detonante de la operación 'Summer Camp' de la Guardia Civil, origen de los procesos judiciales previos

Detienen de nuevo al monitor condenado dos veces en Almería por abusos a menores

Detienen de nuevo al monitor condenado dos veces en Almería por abusos a menores / D.A. (Almería)

Alejandro J.G.C. cayó por primera vez en julio de 2017 gracias a una denuncia presentada en El Ejido. Este vecino de San Fernando (Cádiz), tenía entonces 26 años y había sido monitor en un campamento de verano en Ronda (Málaga). Las conversaciones de “claro contenido sexual” mantenidas con un menor ejidense permitieron a la Guardia Civil encontrar a numerosas víctimas cuya confianza había ganado en dicho campamento, a los que poco a poco reclamaba imágenes eróticas. En sus equipos fueron encontrados hasta 5.000 archivos digitales de contenido sexual, entre imágenes y videos, siendo unos 1.000 de contenido pornográfico realizado con menores.

Esa fue la operación ‘Summer Camp’, que concluyó con dos condenas. Y por insólito que parezca, ha vuelto a ser detenido, en el marco de la operación ‘Engatusa’, como presunto autor de los delitos de exhibicionismo y abusos sexuales a menores, siendo su víctima un chico de 11 años de edad, con el que contactó a través de una red social, utilizando su posición en el equipo técnico de un equipo de fútbol, para ganarse la confianza del menor y mantener e intercambiar conversaciones e imágenes. La familia del menor al descubrirlo, interpuso la denuncia ante la Guardia Civil que ha permitido su nuevo arresto.

Según la Guardia Civil, había ido llevando las conversaciones hacia temas de contenido íntimo y sexual, procediendo a continuación a  coaccionarlo con la amenaza de revelar el contenido de sus conversaciones entre los contactos del menor si no seguían intercambiando este tipo de imágenes.  

El San Fernando CD, club en el que trabajaba ha asegurado que cumplió con los protocolos y que el pasado junio, cuando tramitó su ficha federativa, no constaba “delito alguno” en sus antecedentes. Al no estar registrados estos antecedentes, el técnico pudo contar con el certificado de carencia de delitos de naturaleza sexual del Ministerio del Interior.

En este registro no figuraba que el técnico había sido condenado a 25 años de prisión por haber abusado de 11 que conoció en el campamento en el 2016 porque la sentencia de la Audiencia Provincial de Almería, que había sido confirmada por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) el 6 de mayo del 2020, había sido recurrida ante el Tribunal Supremo. Tampoco figuraba que el pasado 21 de junio fue condenado por la Audiencia Provincial de Almería como autor de un delito de utilización de menores para elaboración de material pornográfico a la pena de 1 año y 9 meses de prisión.

Y todo ello a pesar de los relatos recogidos en las sentencias del TSJA y de la Audiencia Provincial de Almería. Unas versiones de los hechos prácticamente idénticas. En el caso del alto tribunal andaluz, quedó probado que contactó con once menores que participaron en un campamento de Ronda para solicitarles fotos desnudos, enviarles vídeos pornográficos y tener conversaciones de carácter sexual con ellos.

La sentencia del alto tribunal andaluz desestimaba el recurso de apelación interpuesto contra el fallo original de la Audiencia de Almería, que condenó al acusado por seis delitos de embaucamiento, ocho de difusión pornográfica a menores de edad, tres delitos de elaboración de material pornográfico infantil agravados y un delito de exhibicionismo.

Para el TSJA quedó probado que el condenado fue monitor de cabañas en un campamento en Ronda dónde tuvo a su cargo a 47 menores de edad de entre 10 y 17 años, realizando también labores de enfermería en ediciones anteriores de dicho campamento.

Subrayaba que una vez finalizado el campamento y con "fines exclusivamente libidinosos", les solicitó fotografías desnudos o de sus partes íntimas -que en algunos casos obtuvo-, les hacía preguntas de índole sexual y les remitía vídeos o imágenes suyas o de otras personas de carácter sexual.

El pasado mes de julio se hizo pública una nueva sentencia, en este caso de la Audiencia Provincial, que imponía al hombre un año y nueve meses por abusar de otro de los menores de este campamento, generando "lazos de confianza" con él para actuar posteriormente con el mismo "modus operandi" de los otros 11 menores.

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