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Coronavirus Almería Se salta el estado de alerta para poner veneno a los gatos de la calle

  • La cuidadora de la colonia denuncia que, además, el espacio es un parque infantil

Una pareja de gatos descansa sin alterarse por la presencia del fotógrafo. Una pareja de gatos descansa sin alterarse por la presencia del fotógrafo.

Una pareja de gatos descansa sin alterarse por la presencia del fotógrafo. / Rafa González

El estado de quietud de las ciudades, con pocos transeúntes y apenas tráfico, ha despejado las calles, convertidas en un remanso de paz de las aves y los mamíferos más urbanos. Las palomas y los gatos felinos transitan a sus anchas por el asfalto, plazas y jardines vacíos. Sin sobresaltos. O casi, pues a pesar del obligatorio confinamiento, hay quien se salta a la torera las medidas de seguridad del Real Decreto por COVID-19 para dejar veneno a una colonia de gatos y, encima, en una zona de recreo infantil.

Ocurrió los primeros días de la crisis sanitaria, ya con el estado de alarma decretado por el presidente del Gobierno, quien, a través del Ministerio de Sanidad, permite a cuidadores de las colonias felinas y voluntarios alimentar a los gatos, siempre y cuando estén debidamente acreditados por asociaciones protectoras de animales y, en función también, de la normativa de cada municipio. Haciendo uso de esta excepcionalidad, María Rodríguez, propietaria de un perro y cuidadora de una colonia situada entre El Parador y Vícar, aprovechó el paseo del can para dejarles alimentos a los gatos, unos quince.

“Habían dejado cabezas de pescado y fui a limpiar la zona, porque era marranería, cuando vi que estaban empapadas de una sustancia verdosa que, claramente, era veneno”, explica indignada pues, además, el espacio “es un parque infantil”. Aunque ya sin niños jugando en la zona de recreo, decidió retirar las cabezas de pescado en una bolsa de plástico. Y llamó a la Guardia Civil, de donde le derivaron a la Policía Local. “Me contestaron que qué problema tenía, que lo tirara a la papelera, ¿pero cómo voy a tirar las cabezas de pescado en un contenedor si tienen veneno?”

Las cabezas de pescado recogidas por la cuidadora de los gatos Las cabezas de pescado recogidas por la cuidadora de los gatos

Las cabezas de pescado recogidas por la cuidadora de los gatos

Con este planteamiento volvió a insistir a la Fuerzas de Seguridad. Acudió una patrulla y, según explica, los agentes se disponían a depositar la bolsa con el sospechoso contenido en “el contenedor”, pues según le trasladaron a la denunciante no disponen de medios para efectuar una analítica. “Yo entiendo que no tengan laboratorios, pero es que, ya no se trata de los animales, sino de que es un atentado a la salud pública, tratándose, además, de un parque infantil. Tampoco se debe tirar el veneno en un papelera o en un contenedor, así que me dijeron que era mi problema y que lo echara en un lugar adecuado. Para acabar tirándolo a un contenedor, no pierdo la mañana, eso lo puedo hacer yo también”, comenta, molesta, la afectada.

La persona que depositó las cabezas de pescado mezcladas probablemente con veneno no fue detectada, como suele pasar en estos casos en los que se depositan sustancias tóxicas dirigidas a las colonias de gatos silvestres. Por suerte, la cuidadora llegó a tiempo para retirar el alimento impregnado y sus gatos gozan de salud.

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