Almería

Casi 20.000 mayores llevan su día a día en soledad en la provincia

  • La ausencia de hijos y seres queridos es cada vez más acentuada para estas personas

Una mujer junto al teléfono que debe utilizar en caso de necesitar asistencia. Una mujer junto al teléfono que debe utilizar en caso de necesitar asistencia.

Una mujer junto al teléfono que debe utilizar en caso de necesitar asistencia.

Más de un millón de personas mayores viven solas en España. Almería no es una provincia ajena a esta dinámica ascendente. Hay más de 20.000 mayores que realizan sus quéhaceres diarios casi en completa soledad. Si tienen suerte de tener algún buen amigo o amiga, su suerte será distinta.

En Almería hay 18.686 mayores de 65 años que hacen su vida en soledad (casi el 20,3% de este segmento de edad).

Las distancias se han acortado en tiempo; y eso debería unir a la gente, podría significar encontrar compañía (de cualquier tipo) de una forma más continuada en el tiempo, pero también entraña la opción de establecer un cambio de residencia. Y eso en los últimos años la dinámica gana enteros tanto por tendencia como por necesidad (emigrar para buscar trabajo, por ejemplo).

En un mundo global... nos estamos alejando. Y esta querencia se da en todos los segmentos de edad, pero es más cruel cuanto más se avanza en ella. Este síntoma no deja de poner en evidencia el envejecimiento de la sociedad española. El tipo de hogar que más crece es el de personas que viven solas.

La mayor esperanza de vida de las mujeres hace que sean estas las que más viven sin compañía de familiares.

En Almería hay 18.686 mayores de 65 años que hacen su vida en soledad (casi el 20,3% de este segmento de edad). Es cierto que las administraciones -tanto locales como regionales- ponen de su parte mediante sistemas de ayuda (como la teleasistencia) en caso de necesidad o urgencia, pero este también es un tema de afecto y, como tal, afecta a la forma en que está estructurada la sociedad. Según el Instituto de Cartografía y Estadística de Andalucía, en 1981, el 16,6% de los almerienses mayores de 65 años vivían solos, una década después lo era el 18% y en 2001 el 19,2.

La mayor esperanza de vida de las mujeres hace que sean estas las que más viven sin compañía de familiares. Duplicando en número a los hombres. La población almeriense está aumentando su edad media, la esperanza de vida ha crecido de forma fastuosa y la tasa de natalidad cada vez es menor. Esto tiene consigo una consecuencia evidente: la población está envejeciendo. Cada vez hay más mayores y menos menores de edad. Y esto tendrá su mayor exponen en el futuro, aunque ya hay una serie predicciones programadas.

Este proceso que alcanzará mayor intensidad a partir del 2025, podría llevar a duplicar en el 2050 la tasa de dependencia con respecto a los niveles actuales.

La dinámica evolutiva que sigue Almería pone de manifiesto que de la cifra de 127.220 menores de 16 años que hay en la actualidad se reducirá hasta los 106.934 en 2035. Son cálculos de proyección en los que prácticamente coinciden tanto el Instituto Nacional de Estadística (INE) como el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.

El número de mayores de 65 años no parará de aumentar, en 2035 habrá en torno a los 194.000, o lo que es lo mismo, la cuarta parte de la población almeriense debería estar jubilada. La edad media de los almerienses es de 39,46 años, no es de las más altas del país, pero ha crecido en casi tres años en las últimas dos décadas (36 años en 1998), lo que indica la celeridad con la que se hace mayor la población almeriense. La provincia tiene el pueblo con mayor media de edad de todo el territorio español, con 60,2 años de media.

No es un caso aislado, el interior de la provincia muere lentamente. En 68 pueblos mueren más personas de las que nacen.

Este proceso que alcanzará mayor intensidad a partir del 2025, podría llevar a duplicar en el 2050 la tasa de dependencia con respecto a los niveles actuales. En ausencia de medidas de política económica correctoras, la inflexión demográfica y el envejecimiento de la población determinarían aumentos del gasto público en pensiones; en sanidad y en ayuda social a los mayores que difícilmente se podrán ver compensados por el recorte de otras partidas sociales -como la educación-, o por cambios en el patrón recaudatorio. Estas proyecciones marcan, por tanto, un deterioro de las finanzas públicas en el largo plazo y reclaman el desarrollo de políticas que alteren esta situación.

Con los análisis de sensibilidad disponibles con respecto a distintas hipótesis de partida indican que el fenómeno de envejecimiento de la población es, desde la perspectiva actual, difícil de evitar, a pesar de que el incremento de la tasa de natalidad o la inmigración podrían atenuar su magnitud.

Y todo esto a pesar de que sigue siendo la tierra con más nacimientos de España, en 1982 era la segunda por detrás de Cádiz con 17,1 partos por cada mil habitantes. Su índice actual es de 11,5, un total de cinco puntos y medio de caída, que se mueve dentro de la dinámica de la media nacional de los últimos treinta años, que ha pasado de los 13,5 partos a los 9,6.

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