Almería

El pederasta del barrio de San Luis

  • Cazador. La Policía de Almería tuvo que emplearse a fondo para atrapar a este depredador sexual al que se le imputaron hasta cinco delitos de agresiones a menores de edad

Desgraciadamente Almería también ha sufrido en sus carnes las andanzas de un enajenado sujeto quien hace ahora veinticuatro años sembró el caos y el desconcierto entre los vecinos de la barriada de San Luís de la capital. La Policía llegó en aquella ocasión a imputarle hasta cinco delitos de agresiones sexuales a menores de edad.

En este caso la Policía como en el reciente caso del pederastra de la Ciudad Lineal, también tuvo que emplearse a fondo. La trágica historia que documenta este relato tuvo su final feliz la tarde noche del 28 de marzo de 1990, cuando los agentes del Grupo IV de la Brigada de Policía Judicial de la Comisaría de Almería detuvieron a Miguel R. de 57 años de edad acusado formalmente como presunto autor de distintas violaciones y abusos deshonestos a menores, el ultimo caso denunciado a una niña de seis años residente en el barrio. Sin oponer resistencia ante las pruebas presentadas por la Policía, Miguel R. una vez en las dependencias del Grupo IV confesaba ante los agentes encargados del caso la autoría de los hechos.

Según sus manifestaciones, el sujeto "captaba" a los pequeños a la salida del colegio y a base de artimañas y engaños se los llevaba hasta un antiguo edificio semiderruido situado en la zona de la Haza de Acosta. El pederastra fue posteriormente plenamente identificado en una rueda de reconocimiento por los niños. Los agentes lo interceptaron en la calle Sierra de Fuente Victoria de la barriada de Piedras Redondas cuando se dirigía a casa de un familiar. Una vez puesto a disposición de las autoridades judiciales, el juez instructor decretó su inmediato ingreso en el centro penitenciario de Acebuche. Según se comentó entonces, el sujeto llegó a solicitar el pago de una fianza a cambio de su libertad, hecho que fue rechazado de plano por el juez de la causa.

Curiosamente, tres días más tarde, el 31 de marzo, fue la Guardia Civil quien después de una denuncia detuvo en La Mojonera a un ciudadano marroquí por otros hecho similares. La victima en esta ocasión fue una menor de doce años, disminuida psíquica a quien el individuo de manera reiterada según denunciaron entonces los padres, había abusado de ella. La Guardia Civil entonces intento sin éxito demostrar la participación de este sujeto en otro hecho similar ocurrido el 28 de enero en El Ejido, cuya victima fue una niña de 12 años que fue violado por un individuo y a la que retuvo durante varias horas en un cortijo cercano a esta localidad.

Y ya en tiempos más cercanos el 1 de a de abril del pasado año la Guardia Civil detuvo a dos hombres de 35 años de edad identificados como F.G.T. y A.M., ambos con domicilio en Berja acusados de un presunto delito de agresión sexual a una menor de 13 años. Fuentes de la Subdelegación de Gobierno confirmaron entonces que las detenciones se produjeron el Viernes Santo después de que la familia de la menor interpusiera una denuncia ante la Guardia Civil de esta localidad al conocer los hechos, que se produjeron un día antes. El titular del juzgado de instrucción numero 2 de Berja decretó de inmediato el ingreso en prisión para ambos por un presunto delito de agresión sexual.

Dos semanas más tarde otra menor era de nuevo tristemente protagonista. El 14 de abril el titular del juzgado de instrucción numero 5 de la capital ordenaba el inmediato ingreso en la cárcel a un individuo acusado de malos tratos y violación a una menor de apenas dos años. El hombre fue arrestado por agentes de la Policía Nacional en su propio domicilio en la madrugada del jueves al viernes tras ser denunciado por la madre de la menor, según informó len su momento la Subdelegación del Gobierno en Almería. La niña fue ingresada en el Complejo Hospitalario Torrecárdenas de Almería y fueron los médicos del servicio de Urgencias del centro médico quienes observaron posibles indicios de maltrato en el bebé informando de tales circunstancias a la Policía.

Según recoge Ricardo Badillo en su pagina web esta es una aproximación o retrato robot acerca del perfil del pedófilo o pederastra. En más el 90% de los casos se trata de varones y en el 70% de los casos superan los 35 años de edad. .Suele tratarse de profesionales cualificados y con frecuencia tienen o buscan trabajo o actividades que les permitan estar cerca de los niños. Su nivel social es medio o medio-alto.En el 75% de los casos no tienen antecedentes penales. Su nivel de reincidencia es altísimo, aun después de ser descubiertos y condenados. No suelen ser conflictivos en la cárcel y muestran buen comportamiento (en la cárcel no hay niños). No reconocen los hechos ni asumen su responsabilidad. Normalmente tienen una familia a su cargo, y con frecuencia hijos pequeños. En un 30% de los casos puede tratarse del padre, el tío o el abuelo de la víctima. Su nivel de reincidencia es altísimo, aun después de ser descubiertos y condenados.

Pedófilo Preferencial Seductor: Pretende la acción sobre el niño a través de la seducción, el convencimiento y la manipulación del menor. Precisa de un cierto grado de complicidad (o silencio) por parte de su víctima. Suelen escoger a niños/as de su entorno inmediato: hijos, nietos, sobrinos, alumnos.

Pedófilo Preferencial Directo: Está integrado en la sociedad, pero se distingue del grupo anterior porque no necesita repetir el abuso sobre el mismo niño/a.Pedófilos Preferenciales Violentos: Buscan a sus víctimas tanto entre niños de su entorno como fuera de él. Su objetivo no es la "conquista" del menor ni nada parecido, sino la agresión sexual y la violación. Éstos pueden matar a sus víctimas.

Los pedófilos y pederastas actúan de diversas maneras para conseguir niños y niñas, con la finalidad de abusar de ellos, integrarlos en una red de prostitución infantil o para elaborar pornografía. Conocer su forma de actuar es fundamental para mejorar la seguridad de los menores. Tanto los padres y educadores como los niños deben conocerlas.

Salas de juegos recreativos.-Algunos pederastas frecuentan estas salas para, después de seleccionar a un menor, ofrecerse a pagarles algunas partidas o retarle a jugar contra él. Los abusos no se producen en el primer encuentro, ya que los pederastas normalmente intentan ganarse primero su confianza. Otros prefieren invitar al menor a una hamburguesa o se ofrecen a llevarlo al cine.

Zonas marginales.-Algunos pederastas prefieren frecuentar zonas deprimidas para buscar niños o adolescentes desatendidos o con muchas carencias. Les ofrecen entonces algún tipo de trabajo y les aseguran dinero fácil.

Salidas de colegios y parques.-Otro tipo de pederastas que suelen actuar en redes optan por el secuestro. Este puede realizarse a la salida de un colegio haciéndose pasar por un conocido de la familia que viene a recoger al menor porque la madre no va a llegar a tiempo; o en el entorno de los parques infantiles o incluso desde un coche pidiendo al menor que se acerque al vehículo para indicarles, plano en mano, donde está una calle.

Discotecas.-Algunas redes de tráfico de menores captan menores utilizando a otros que actúan de ganchos. Normalmente se trata de un "guapo" que intenta seducir a una adolescente para después llevarla engañada hacia un auto o casa donde espera el proxeneta. También pueden utilizar a otra menor amenazándola de muerte o violación.4.A través de Internet.-Se trata del último sistema que están utilizando muchos pederastas y que trae locas a las policías de otros países. Estos pederastas se introducen en los canales de conversación escrita de Internet, o "chats", haciéndose pasar por niños o niñas en busca de nuevos amigos. Intentan así conocer la situación de algunos menores, sus gustos y aficiones, hasta que llega el momento de concertar una cita en un cine o hamburguesería para conocerse mejor

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