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La odisea del pequeño Miguel para ser operado de un quiste en Torrecárdenas

  • La mala planificación y falta de personal de Pediatría ha provocado la tercera anulación de para ser intervenido

  • Es una situación que la padecen tanto trabajadores como pequeños y padres

Nico, Virginia y su pequeño Miguel. Nico, Virginia y su pequeño Miguel.

Nico, Virginia y su pequeño Miguel.

Miguel tiene cuatro años. Con apenas dos fue diagnosticado de un quiste tirogloso congénito en el cuello. No es una enfermedad de extrema gravedad, pero quien haya pasado por ello tiene conciencia de las dificultades que presenta diariamente.

“Viene a ser como una fístula pero en el cuello. Lo tiene en la base de la lengua. Se le inflama, se le llena de pus y se le revienta. Le molesta y le duele diariamente. Le molesta al tragar. Pero él se ha acostumbrado más que nosotros”, explica su padre, Nico, quien junto con Virginia, la madre, han sido testigos en primera persona de la desorganización provocada por la falta de personal en el área de pediatría del Hospital Universitario Torrecárdenas. Es evidente que no son los únicos afectados, pero es una historia más que contar.

A Miguel le hicieron el preoperatorio en marzo de 2019. “La idea que nos transmitieron los médicos era que nos llamarían en los próximos meses y lo iban a operar antes del verano”, explica Nico. “Nos llamó uno de los cirujanos en junio para decirnos que no tenían personal y que como no era una operación grave para la salud, lo iba a dejar para después de verano”.

Lo que hizo la familia entonces fue pedir cita para después de verano con el fin de hablar nuevamente con los responsables. “Llegamos un lunes y nos dijeron que el jueves lo operaban. Nos explicaron que tenían quirófano solo un día a la semana”. Y, nuevamente, carpetazo al asunto. Vuelta al inicio. “El miércoles nos dijeron que le habían quitado el quirófano a pediatría y que esa semana no se operaba. Nos emplazaron a la siguiente semana (el jueves pasado) y nos dijeron que si había algún problema nos avisaban”.

Y cuando parecía ser el final de la historia. Al hospital le surgen nuevas. “Fuimos el jueves y nos dijeron que no estaba metido en lista y que estaba la lista llena. Echamos la mañana en el hospital. Nos pidieron disculpas y dijeron que estaba desbordados, que estaban tres compañeros de cirugía, uno estaba de vacaciones y no habían metido a nadie y que entre los tres debían hacer las guardias y las operaciones”.

“Al final nos fuimos del hospital sin cita ya que no saben cuando podrán operarlo, con las disculpas y la cara de vergüenza del cirujano que nos atendió y una reclamación puesta. Los gestores del Hospital Torrecárdenas estarán bien tranquilos incubando sus conciencias en sus poltronas”, explica Nico, lógicamente indignado con el trato que se le está dando a su pequeño Miguel y, consecuentemente, a su familia. Aunque en realidad, este es un trato a la ciudadanía.

Tuvimos una buena sanidad (de las mejores a nivel mundial) pero desde que los amigos del ladrillo y lo ajeno se cambiaron de sector esto va de mal en peor. Sin recursos y a costa de los trabajadores no se puede dar un buen servicio, sacar beneficio, claro, para eso siempre les queda tiempo”, explica el padre de Miguel, indignado con la situación.

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