Tribunales

Le piden 28 años por el “clima de terror”al que sometió a su pareja

  • Mordiscos, puñetazos y patadas precedieron a quemaduras con una plancha en las piernas y palizas por no querer mantener relaciones

Audiencia Provincial de Almería. Audiencia Provincial de Almería.

Audiencia Provincial de Almería.

La Fiscalía ha solicitado penas que suman 28 años de prisión para un hombre que sometió presuntamente a un “clima de terror”a su pareja durante casi cuatro años. La calificación del fiscal indica que el acusado J.L.F.C. inició una una relación sentimental con la víctima en diciembre de 2013, conviviendo con ella en el Levante almeriense. Fruto de dicha unión, nació una niña.

El Ministerio Público asegura que durante toda su relación, el acusado se ha dirigido “constantemente” a su pareja con “expresiones humillantes” con “ánimo de amedrentarla y tenida sometida a su autoridad, ofendiendo gravemente a la víctima y minando su moral”.

Mantiene asimismo que la ha golpeado en “numerosas ocasiones” por todo el cuerpo pero que en muchas de ellas la mujer no fue atendida por sanitarios debido al “pánico” que sentía y porque el hombre la “encerraba” en la vivienda familiar con llave cuando “presentaba alguna señal fruto de esas palizas para que nadie pudiera verlas”, causando tal “temor y desasosiego” en ella que “nunca se ha atrevido a contar lo que estaba viviendo”.

Asegura también que el varón impuso un “clima de terror” en el que era “lo normal” agredirla físicamente con cualquier excusa y hacer que pernoctara en la vivienda de sus padres o familiares. Sostiene a su vez que la amenazaba con quemarla con una plancha si “no cambiaba” lo que provocó que la víctima adoptase una “actitud de total sumisión”, mientras que él le manifestaba que “no valía para nada” y presuntamente controlaba sus relaciones de amistad y le imponía un horario de salida.

El fiscal relata diversos episodios de malos tratos, como el ocurrido en la Nochevieja de 2013, cuando le pegó un bocado en la cara, o en enero del año siguiente, cuando en el día del cumpleaños de la mujer “no le permitió entrar en casa dejándola en la escalera”.

La Fiscalía afirma que una semana antes del Día de San Valentín de 2014, el acusado llegó de fiesta y le propuso a su pareja tener relaciones sexuales y que, ante la negativa de ésta, le dio “numerosos puñetazos” en la cara y patadas hasta dejarla tirada en el suelo mientras él le decía que era una “amargada”, obligándola presuntamente a limpiar luego la sangre de las paredes y el suelo.

Defiende que unas semanas más tarde volvió a querer mantener relaciones sexuales con ella, y como ésta se quedó “quieta” por el “miedo” que sentía, la tiró al suelo, la golpeó y le mordió la mejilla derecha.

A mediados de marzo de 2014 habría tenido lugar un nuevo episodio al tirarla sobre la cama y golpearla en la cara y el oído. Más tarde, ese mismo día, mientras la mujer encendía la plancha, la puso encima del mueble del baño y la quemó en las piernas a la vez que le preguntaba si “iba a cambiar”.

Dice el fiscal que ésta fue la primera vez que fueron al hospital y que el acusado la obligó a decir que se había quemado con agua caliente. Un par de día después, al regresar del hospital, le habría propinado un nuevo puñetazo.

A mediados de abril, la mujer aún tenía que andar con muletas porque tenía las piernas vendadas y el procesado la habría golpeado hasta tirarla al suelo nuevamente.

En mayo de 2014, durante una discusión en el hogar familiar, le habría propinado un nuevo mordisco, en este caso en el homóplato. El fiscal mantiene además que cuando ella estaba embarazada de seis meses, la echó de casa, y que en agosto de 2017, cuando la mujer se negó a rascarle la espalda, le dio un puñetazo en los genitales.

Asegura el fiscal que tras la denuncia de la mujer, el acusado se ha apoderado de 6.600 euros pertenecientes a los bienes gananciales de la pareja.

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