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Coronavirus en Almería El teatro (erótico) que sale de la pantalla para besarte en esta cuarentena

  • El actor tabernense Juanfran Contreras participa en una innovadora obra para un solo espectador por Skype

  • Los creadores son dos jóvenes de Jaén y Málaga y ya ha cosechado grandes éxitos

'Sal de la Pantalla y bésame', con Juanfran Contreras.

La cuarentena camina inexorable por la cuarta semana de confinamiento. A estas alturas, el hastío y la soledad ya han hecho mella en muchas personas que la viven sin más compañía que la televisión o el ordenador. Lo darían todo por un rato de charla. Por un abrazo o un beso. O un buen calentón.

Para todos ellos, dos jóvenes dramaturgos andaluces, Ramón Gázquez y Cristian Alcaraz, han creado la obra ‘Sal de la pantalla y bésame’, un proyecto de teatro virtual ‘one to one’ que reúne siete historias independientes dirigidas en cada función a un único espectador, a través de Skype y WhatsApp. En una de esas microobras, de 15 minutos de duración, el protagonista es un joven actor almeriense, de Tabernas: Juanfran Contreras.

El actor almeriense Juanfran Contreras durante la obra. El actor almeriense Juanfran Contreras durante la obra.

El actor almeriense Juanfran Contreras durante la obra. / Diario de Almería

Aunque la obra se estrenó hace ya un año (fueron pioneros en eso del teatro por internet), ahora con el estado de alarma la han rescatado. Esta semana se interpretará el Viernes Santo, en sesiones desde las nueve de la noche hasta ya entrada la madrugada. Para hacerse con una entrada hay que contactar con ellos a través de las redes sociales (@gazquezalcaraz) o de su página web.

Ha contado con presentaciones en festivales como el Radical de Córdoba, el Irreconciliables de Málaga y el Congreso Internacional Artes y Diversidad organizado por la Universidad de Murcia.

Para disfrutar de esta obra tan solo hace falta un ordenador, un teléfono móvil, conexión a internet y 4,50 euros. Ni siquiera es necesario quitarse el pijama —aunque por la temática erótica de la pieza que interpreta el actor almeriense, más de uno ha acabado sin él, según cuenta—.

'Spicybaby', un webcamer muy cachondo

Durante el cuarto de hora que dura la representación (a veces se alarga más, según el juego que dé el espectador), Juanfran Contreras se convierte en ‘Spicybaby’, un webcamer que se dedica a salvar las vidas aburridas en esta cuarentena gracias a sus encantos. Un twink cuyo fetiche sexual son las pistolas, el cuero y todo lo relacionado con el Oeste. “El personaje tiene un poco de mí, al ser de Tabernas”, bromea.

Toda la obra tiene una gran carga erótica y el espectador es protagonista junto al actor. Hay una interacción continua, tanto a través de Skype como por mensajes de Whatsapp. “Nos interesaba mucho plasmar como la cultura digital puede generar una puesta en escena transmedia. El relato que cuentan los actores está compuesto por enlaces de Youtube, banners, canciones...”, cuenta Ramón Gázquez, el director.

Los creadores de la obra, Ramón Gázquez y Cristian Alcaraz. Los creadores de la obra, Ramón Gázquez y Cristian Alcaraz.

Los creadores de la obra, Ramón Gázquez y Cristian Alcaraz. / Diario de Almería

Todo empieza con una llamada de Skype. Ahí está, al otro lado, casi desnudo, el atractivo ‘Spicybaby’, que ofrece “un beso, un pixel dramático emocional sexualmente activo de 27 años”.

‘Sal de la pantalla y bésame’ está pensada para un público millennial. “La obra habla de cómo se puede estar juntos en la era digital; cómo se crean lazos de comunidad en la era posinternet”, explica Gázquez. No obstante, cuando Juanfran Contreras responde la llamada de Skype que da inicio a la obra puede encontrarse cualquier cosa al otro lado: “He tenido desde mujeres de cincuenta y tantos años hasta chavales jóvenes que han terminado excitándose”, confiesa el actor.

“Los espectadores, por lo general, reaccionan muy bien ante la propuesta”, explica Cristian Alcaraz, autor de los textos. “Al principio a algunos les resulta algo extraño el formato uno a uno, pero después entablan una relación muy poderosa con los actores y performers. En ocasiones, incluso, se da una intimidad muy singular. Una de las obras está protagonizada por un chico que habla abiertamente de sus relaciones y de su sexualidad. En una función en la que el espectador era otro chico, le preguntó: ‘¿Te apetece dormir conmigo?’. Y el espectador respondió: ‘¿Dónde vives?’ —antes de la cuarentena, claro—. Es todo muy abierto. Puede pasar casi cualquier cosa”.

Pero no todo es un juego erótico, hay mucho más. “Nacimos en el 90, somos los hijos del triunfo del capitalismo. Tras la caída del Muro de Berlín se crea una nueva sociedad digitalizada que plasmamos en nuestras obras”, cuenta el jiennense Ramón Gázquez, la parte encargada de la dramaturgia dentro de este binomio de creadores.

Este viernes, cuando ya se cumpla un mes de encierro, esas almas hastiadas o solitarias, curiosas o juguetonas, tienen una cita con un atractivo joven almeriense a través de internet. Y quién sabe, lo mismo acaba saliendo de la pantalla para darles un beso.

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