Almería

El voto como alimento saludable

Pablo Casado, presidente del PP, en una frutería de la plaza de abastos de Triana, ayer en Sevilla. Pablo Casado, presidente del PP, en una frutería de la plaza de abastos de Triana, ayer en Sevilla.

Pablo Casado, presidente del PP, en una frutería de la plaza de abastos de Triana, ayer en Sevilla. / antonio pizarro

Día 1 de campaña. Faltan 16 para las elecciones. A Pablo Casado, presidente del PP, la caravana lo llevó ayer por la provincia de Sevilla. El líder del PP llega desde la fábrica de Renault a la plaza de abastos de Triana, segunda parada y fonda de la jornada. La cosa va otra vez de comidas. De la tortilla al McDonald's y del McDonald's a los mantecados de Estepa, ayer al mediodía tocó el variado género del mercado. "¿Vamos a alguna frutería?", pregunta Casado. El líder popular se ha lanzado a comprar unos tomates cherry y una fruta fresca de bandeja en el puesto de Cristóbal. Si Julio Camba levantara la cabeza...

El mejor alimento para los partidos en campaña es el voto. Es el más saludable: no hay cosa que provoque más fatiga que ver a un político derrotado el día después de las elecciones. "Los sondeos no hay quien se los crea", asegura en la plaza del Altozano un afiliado sevillano del PP, escéptico con las cuentas demoscópicas. Y de la cocina de Tezanos a las artes culinarias de Casado, quien ayer prefirió la verdura y la fruta a la comida rápida y los postres navideños.

El líder del PP compró tomates cherry en una frutería; si Julio Camba levantara la cabeza...

La caravana de políticos, periodistas, fotógrafos y cámaras no es el suceso más agradable para los habituales de la plaza. "¿Y ése quién es?", pregunta una vecina de la calle Evangelista. Ana, de 68 años, asegura que no piensa "votar a ninguno". De hecho, ni siquiera sabía que había elecciones el 2 de diciembre. "Ése sí me gusta", dice señalando a Juan Ignacio Zoido, número uno del PP en la lista por Sevilla. El ex alcalde no ha perdido la virtud del abrazo.

Los clientes se abren camino como pueden ante la caravana. Entre los turistas y los políticos, al cliente del barrio cada vez le queda menos espacio. "¡Esto es un sinvivir!", exclama Andrés, residente en la calle Ruiseñor, quien dice, sin embargo, que votará al PP cuando se le pasa el sulfuro. Casado, mientras, se para con unos visitantes británicos, escoceses para más detalle, con quienes demuestra sus dotes para la poliglosia. "The People's Party! Wonderful!", dice este turista que picotea el queso que le ha ofrecido un placero.

La caravana de Casado, Zoido y Beltrán Pérez llega a su fin. Ahora toca posar bajo la placa que homenajea a Alberto Jiménez Becerril en la puerta del distrito. El equipo de PP avisa que llevan 10 minutos de retraso.

La próxima parada, Mairena del Alcor. La planificación está tan medida como un ejercicio de patinaje artístico, aunque para muchos vecinos el revuelo sea un Vía Crucis. Pero "lo importante es mirar a la gente a los ojos", dice un miembro del equipo de Casado. Lo del voto, naturalmente, está sobrentendido, aunque el candidato a la Presidencia, Juanma Moreno, estuviera ayer ausente.

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