El Acta de Vivancos

Un hermano en el Mediterráneo

  • El equipo de Vicente Moreno le hizo la vida fácil al Almería jugando de la forma que más le conviene al conjunto de FF

  • Cabe destacar el compromiso familiar en un fútbol tan profesional

Álvaro Giménez se dispone a lanzar de forma plástica uno de los dos penaltis que ejecutó Álvaro Giménez se dispone a lanzar de forma plástica uno de los dos penaltis que ejecutó

Álvaro Giménez se dispone a lanzar de forma plástica uno de los dos penaltis que ejecutó / Javier Alonso (Almería)

Por un momento creí ver el resumen de los de Fran Fernández en 2018 de locales. Nada que ver con el comienzo en pretemporada, que fue decepcionante, ni siquiera con las primeras jornadas de un equipo muy luchador pero bastante acomplejado. Lo que se presenció fue un decálogo resumido de ese conjunto que comenzó a emerger precisamente de foráneo, con numerosos suplentes compitiendo en Copa del Rey.

Curioso, porque en realidad es en casa donde estos jugadores han forjado un estilo, una forma de interpretar el fútbol hasta ahora apenas empleada por estos lares. Un bloque adelantado, cubriendo a la perfección tres cuartos del campo, acorralando a su presa. Y sobre todo, partiendo de la base de un compromiso cuasi familiar en un fútbol tan profesional como el actual.

Se vio a las claras cómo no hay que jugarle a este Almería en su estadio. Mientras no se den cuenta los técnicos visitantes, miel sobre hojuelas. Los tantos y las penas máximas tuvieron un mismo origen. Robo de balón en campo contrario y transición hacia la meta rival con un número suficiente de efectivos. De nada serviría una presión más liviana de solo dos delanteros (lo que hacen una mayoría de equipos) con el resto del bloque incrustado de la línea del centro del campo hacia atrás.

No siempre ha salido a la perfección, pero sí en un elevado porcentaje. Y no todos los entrenadores adversarios han caído en la trampa, pero Vicente Moreno se la tragó con patatas fritas, como se dice vulgarmente. Su equipo le hizo la vida fácil a la UDA, jugando de la forma que más le conviene al conjunto de FF, por mucho Salva Sevilla que estuviera sobre el césped. Un inciso: me pareció una catetada pitar al virgitano. Algunos deberían reflexionar por tanta monserga barata dedicada a jugadores nacidos en Almería que nunca vistieron la elástica rojiblanca.

Se vio a las claras cómo no hay que jugarle a la UD Almería en su estadio

De vuelta a lo serio, se pudo apreciar cuándo la UDA no es “nadie”, o sea, cuando no ejecuta su presión, como ocurrió durante los primeros 20 minutos. Tampoco lo es si debe atacar en estático ante una defensa ordenada. Ya lo hemos comprobado si se pretende romper al rival a base de parecer un equipo de balonmano rayano en el pasivo.

Por ello, hay que hacer caer al adversario lo más que se pueda en la referida trampa, para que saque el balón jugado desde atrás y por el centro si es posible. Por supuesto, seguirá siendo primordial mantener un estado físico óptimo. Son ya muchas ocasiones en la que desde estas líneas se ha repetido la misma cuestión, pero como se ha vuelto a comprobar, tal proceder forma parte del ADN de este equipo.

La razón por la que se han sumado 19 puntos como local y solo 9 de visitante, entronca con la reflexión de esta Acta. Y es que se hace complicado utilizar idénticas armas en campo contrario, ya que el rival arriesga más y su afición le exige competir en sexta marcha. Más de uno y de dos ya sueña con el disputar las eliminatorias de ascenso; pues no hay nada más que ver el próximo rival y la clasificación actual. O se hacen ricos o se visten de luto.

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