Vía Augusta

Divino tesoro

El 19 de junio tendrán derecho a votar por primera vez más de 300.000 jóvenes que pueden ser el fiel que dé el Gobierno

Desde casi el mismo 3 de diciembre de 2018, el día siguiente a las últimas elecciones autonómicas en Andalucía, se repite la idea de que la izquierda perdió la mayoría social en las urnas porque unos 400.000 votantes socialistas pasaron a la abstención y permitieron no sólo que tres fuerzas del espectro político del centro-derecha sumasen mayoría absoluta en la Cámara autonómica del antiguo Hospital de las Cinco Llagas, sino la primera irrupción real de la nueva ultraderecha española en un Parlamento (en las primeras legislaturas de la democracia hubo representantes de partidos de esa ideología).

La afirmación es cuestionable, porque es imposible saber qué hicieron esos votantes. Aun así, en base a ese cálculo, el propio PSOE, que gobernó durante 37 años la Autonomía, considera que si esos abstencionistas vuelven a votarles, se demostrará que la mayoría social andaluza sigue siendo de izquierda.

La realidad es que la mayoría social que votó en 2018 no lo fue. Y que los sondeos que conocemos apuntan a que tampoco hay visos de que dentro de un mes, el 20 de junio, con los resultados ya escrutados, vaya a desmentir ese cambio sociológico que parece haberse consolidado.

Pero sobre todo, es que en cada votación el cuerpo electoral es completamente distinto. El censo se altera. Faltan miles de electores que ya no viven (y en estos tres años y medio la mortalidad ha crecido por el siniestro efecto de la pandemia de Covid-19) y, con datos ciertos en la mano, de los 6.378.398 residentes en Andalucía, más los 263.430 del extranjero con derecho a votar en las próximas elecciones, 302.446 podrán participar por primera vez en estos comicios, por haber cumplido 18 años desde la anterior convocatoria.

Y es precisamente ese voto joven un factor que probablemente sea incluso más relevante y decisivo que esos supuestos 400.000 abstencionistas que volverían en masa a votar al PSOE.

Sin entrar en que si fueron a la abstención tendrían alguna motivación para desencantarse con el socialismo andaluz y hay escasos argumentos para volver, el voto joven, siempre según los sondeos, está alejado del bipartidismo de PSOE y PP. Y la opción de Vox es relevante entre éstos.

Todo ello incide en que, como ya sostuvimos, todo está por decidir. Algo que el propio presidente Juanma Moreno parece tener muy presente al advertir a su partido de que no se relaje hasta no ver contados los votos, porque no habrá victoria antes.

Trescientos mil jóvenes no sólo tienen el divino tesoro que describió Rubén Darío, sino que pueden ser el fiel que marque quién tiene el Gobierno en Andalucía.

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