QUINTA EDICIÓN DE WOCMES EN SEVILLA

El Rey clama por una "verdadera cooperación" en el Mediterráneo

  • Felipe VI destaca el compromiso de España para contribuir a la "paz y estabilidad" de la región en el acto inaugural de un congreso mundial de estudios sobre Oriente Próximo

El Rey inaugura la quinta edición del World Congress for Middle Eastern Studies El Rey inaugura la quinta edición del World Congress for Middle Eastern Studies

El Rey inaugura la quinta edición del World Congress for Middle Eastern Studies / José Ángel García

El rey Felipe pidió una "verdadera cooperación entre las dos orillas del Mediterráneo" con el objetivo de conquistar la "paz y estabilidad" en un histórico "espacio compartido", deseos por los que clamó en el acto inaugural del V Congreso Mundial de Estudios sobre Oriente Próximo (Wocmes) que tuvo lugar en la Fundación Tres Culturas de Sevilla. Este magno evento académico, que se desarrollará durante la semana en la antigua Fábrica de Tabacos, reúne a unos 3.000 investigadores, profesores, estudiantes y analistas que debatirán sobre las cuestiones de actualidad del norte de África y el Cercano Oriente.

El Rey reflexionó en su discurso sobre el devenir del Mediterráneo y su influencia en la historia de la civilización, abarcando el pasado, presente y el futuro. "La historia del Mediterráneo ha sido a menudo compleja, afectando a otras áreas del mundo, como hemos visto en los últimos años", avanzó el Monarca, quien advirtió de la necesidad acuciante de un enclave geográfico en el que conviven más de 450 millones de habitantes, una veintena de países y tres continentes.

"Nuestras diferencias y circunstancias respectivas no deberían impedirnos dar sentido a una relación de cooperación", manifestó Felipe VI antes de apuntar la reiterativa crisis que padece la región, "que una vez más está en medio de un proceso de cambio considerable".

Deseó don Felipe que iniciativas como la del Wocmes, con el norte de África situado nuevamente en el foco de titulares de telediarios y periódicos, contribuya a lograr que el Mediterráneo se convierta en el "espacio compartido de paz, prosperidad y estabilidad que nuestros ciudadanos anhelan".

Para ello, destacó el Monarca, es primordial el compromiso de una variedad de actores no limitados únicamente a los ribereños. Sin citarlos, Felipe VI dirigió el dedo hacia los países del norte de Europa: "Para lograr esos objetivos de paz y prosperidad se requiere una responsabilidad conjunta que va más allá de los países del Mediterráneo", pues la estabilidad de Europa, en su totalidad, ha estado estrechamente ligada al destino de los países de Oriente Medio y del norte de África".

"Nuestras políticas se basan en la firme convicción de que, dentro de las relaciones entre las dos orillas del Mediterráneo, debe crecer la verdadera cooperación para abordar los desafíos que se nos plantean en la actualidad; ahora con urgencia y en el futuro por sus intensas y duraderas consecuencias", resumió el Rey en su reflexión.

Guardó el Rey un significativo trecho de su intervención para desgranar el papel de España desde el extremo occidental del Mediterráneo, el punto del non plus ultra con el que Roma avisaba a los navegantes que quizá fantasearon con lo incógnito. En su papel de potencia regional, la vocación mediterránea de España "está contrastada".

"Nuestro país ha demostrado en el pasado su voluntad y capacidad para asumir un papel destacado en los esfuerzos de la comunidad internacional por encontrar soluciones sostenibles a los conflictos y desafíos que persisten" en esta región del mundo. Como ejemplos, Felipe VI citó la Conferencia de Paz de Madrid (1991) y el Proceso Euro-Mediterráneo de Barcelona (1995).

En esa línea citó el Rey a Andalucía como la divisoria natural de España con África: "Ésta es una tierra de encuentro que combina tradición y vocación por el diálogo entre culturas y la construcción de puentes, ejerciendo como nexo fructífero en la evolución de las ciencias, las artes y las ideas", destacó antes de referirse a ese poder blando en el que abundan políticos y diplomáticos: "Nuestro legado cultural e histórico nos predispone para realizar valiosas aportaciones al conocimiento, a la sabiduría común y al entendimiento entre comunidades y personas de distintas procedencias y tradiciones".

La vecindad marroquí

Felipe VI no pasó por alto una referencia destacada al vecino Marruecos. Ambas monarquías, la española y la alauita, presumen de una estrecha relación motivada no sólo por la mera situación de proximidad y vecindad. "Es una relación estratégica. Afrontamos preocupaciones, desafíos y amenazas comunes y hay la voluntad, la necesidad y la determinación de superarlos en estrecha cooperación", unos vínculos basados en "la amistad, construida a partir de la confianza mutua, el respeto y la fuerte afinidad cultural".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios