OPERACIÓN PASO DEL ESTRECHO 2019

En el corazón de la OPE

  • En el centro de servicios del puerto de Algeciras conviven Protección Civil, la Cruz Roja, los servicios sanitarios, una delegación marroquí y la Fundación Mohamed V para la Solidaridad

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El Puerto de Algeciras ha sido zona de paso para 1.184.385 pasajeros en lo que va de verano. La mayoría de ellos marroquíes que desde los años de entreguerras han buscando en Europa pan que diera de comer a ellos y a los que dejaban atrás. Por sus relaciones coloniales, Francia es el país al que más marroquíes llaman hogar: 1.146.652. Además de los beurs (así se hacen llamar los magrebíes que viven en territorio galo), otros países con poblaciones significativas son España, Bélgica, Países Bajos, Italia y Alemania. Durante los meses de verano, Algeciras hace las veces de embudo, y por su puerto transitan con más o menos fluidez los emigrados que vuelven a casa.

Uno de los mayores contribuyentes al PIB marroquí es la mano de obra en el extranjero

En medio de la barahúnda, Tarek Loukili y su equipo se encargan de traer el sosiego. Es el responsable de Protección Civil en el Campo de Gibraltar, y, junto a él, una brigada de traductores (en su mayoría de origen marroquí) y trabajadores sociales procura solventar los problemas de viajantes que, en su mayoría, llegan a Algeciras después de días en la carretera. "Si les roban o los estafan vendiéndoles los billetes, si se pierden o necesitan un intermediario que hable árabe o francés, aquí estamos", explica Loukili.

El centro de operaciones de Protección Civil no vive la Operación Paso del Estrecho (OPE) solo: desde este año, una plaza con flamantes instalaciones ha reunido hasta la semana pasada a los de Loukili con el Servicio Andaluz de Salud (SAS), la Cruz Roja, una oficina consular de Marruecos y la Fundación Mohamed V para la Solidaridad. Así, los vecinos reciben conjuntamente las consultas, aunque los trabajadores de Protección Civil suelen ser la primera toma de contacto del pasajero con el centro de ayuda.

Si el caso demanda asistencia social, de él se encargan los propios trabajadores sociales y los traductores. Desde el 15 de junio hasta el fin de la operación salida, los auxiliares de Protección Civil han socorrido 1.153 incidentes. Si se requiere asistencia sanitaria, el proceso es algo más complejo: el trabajo se delega en el SAS y la Cruz Roja, que también atienden ambulancias y las llamadas de emergencia de la Policía Portuaria, la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Los pacientes que puedan ser socorridos con técnicas de primeros auxilios son atendidos in situ por la Cruz Roja, según explica Álvaro García, responsable de la institución humanitaria para la OPE de este año. De requerir asistencia médica, el centro del SAS en el recinto cuenta con un médico y un enfermero, claro que la falta de equipamiento del lugar ha hecho necesario trasladar a los afectados al Punta de Europa en más de una ocasión. García hace balance de la fase de salida: "Han llegado desvanecimientos, golpes de calor y casos de conjuntivitis, sobre todo".

La operación de retorno vio una mayor afluencia a partir del pasado fin de semana: "Muchas familias cogen vacaciones de mediados de julio a mediados de agosto, y, este año, la mayoría ha esperado hasta después de la Fiesta del Cordero para volverse", analiza Loukili, a pesar de que el grueso de los operativos se centren en la fase de salida, donde se trata de combatir las largas esperas con grandes esfuerzos de coordinación. Loukili, que bien conoce ya al público, advierte: "Si haces esperar a la gente, vendrán a pasar el rato a la sombra y pedir que la atiendas cuando no tienen nada realmente".

Al otro lado de la plaza no se necesitan traductores. Los asistentes de Mohamed Rafaoui, que será nombrado cónsul del Reino de Marruecos en Algeciras en septiembre, hablan el mismo idioma que los pasajeros a los que atienden: el centro de servicios OPE también tiene como inquilinos una oficina consular marroquí y la Fundación Mohamed V para la Solidaridad.

Rafaoui cuenta que la extensión en el puerto del consulado, que tiene como sede el Hotel Anglo-Hispano, está a disposición del ciudadano marroquí para ayudarlo en caso de tener problemas de salud que requieran atención en Marruecos, necesitar traducciones por escrito o perder sus documentos. La última es la circunstancia más frecuente: gran parte de la actividad de la oficina consular se centra en la expedición de salvoconductos.

En la puerta contigua, la Fundación Mohamed V para la solidaridad orienta a aquellos marroquíes con problemas que impliquen el desembolso de dinero. Examinadas las circunstancias, la institución, que lleva el nombre del antiguo rey, aporta ayuda monetaria a usuarios en necesidad de nuevos billetes, grúas o noches de hostal. La fundación está también presente en puertos de la orilla sur: Nador, Melilla, Ceuta y los dos puertos tangerinos. Además, provee de asistentes de circulación a los vehículos que embarquen en Marruecos.

Rafaoui, que hará su entrada oficial al cuerpo diplomático de Mohamed VI en septiembre, observa que los cinco millones de paisanos que viven fuera son recibidos como un orgullo cada verano. Uno de los mayores contribuyentes al PIB del país magrebí es la mano de obra que se exporta al extranjero, y, para Rafaoui, esto ayuda a convertir Marruecos en un polo económico para toda África, con actividades tan innovadoras como las fábricas de componentes para automóvil de Tánger Med o la nueva planta termosolar en Ouarzazate.

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