Coronavirus Andalucía

La segunda ola en Andalucía registra ya un tercio del total de muertes por Covid-19

Dos sanitarios del 061 trasladan a un enfermo a un centro hospitalario. Dos sanitarios del 061 trasladan a un enfermo a un centro hospitalario.

Dos sanitarios del 061 trasladan a un enfermo a un centro hospitalario. / Juan Carlos Vázquez

La segunda ola de la pandemia va en serio. Ahí están los datos para corroborarlo. El SARS-CoV-2 vuelve a acogotar a los países, cuyas autoridades no dudan en volver aplicar medidas restrictivas con objeto de contener una transmisión que, ya sí, nadie duda de su descontrol. Si bien es cierto que la mayor parte de los nuevos contagios sintomáticos cursan de un modo leve, también lo es que, inevitablemente, las camas de los hospitales estén poco a poco llenándose de enfermos con Covid-19 y que, como consecuencia, la suma de fallecidos a los que les ha sido detectado el virus.

Son ésas las muertes que reflejan los datos oficiales que las administraciones publican diariamente. La Consejería de Salud y Familias notificó ayer nueve nuevas muertes que hacen un total de 2.169 desde que existen registros oficiales. En el caso de Andalucía, fue Málaga la provincia que estrenó el registro con dos personas muertas el 13 de marzo. Desde entonces hasta el final del estado de alarma –el 21 de junio–, fueron 1.429 los fallecidos en el cómputo total de las ocho provincias.

Una sencilla resta entre las dos citadas cifras de fallecidos –el total hasta ayer (2.169) menos el total al final del estado de alarma (1.429)– arroja las 740 personas en la segunda ola. Teniendo la base del cómputo general desde marzo, esa cifra hace un tercio del total de fallecidos (34,1%).

La inexistencia de una vacuna ha obligado a los especialistas clínicos en los hospitales a administrar tratamientos de medicamentos ya conocidos que, lamentablemente, no han logrado reducir significativamente la mortalidad. Una vez comprobada la inutilidad para ese fin de supuestos fármacos milagrosos –la hidroxicoloroquina (antimalárico), el remdesivir (antiviral) y el lopinavir/ritonavir (antirretroviral), principalmente–, los médicos se centran en administrar corticoides y anticoagulantes en los llamados tratamientos de soporte, que sí están dando resultado para acortar las estancias hospitalarias a los enfermos menos críticos.

Dicho esto, los farmacéuticos hospitalarios y especialistas en enfermedades infecciosas siguen advirtiendo de la insuficiencia de estos tratamientos para reducir la magnitud del desenlace fatal entre numerosos pacientes.

Más muertos en los dos últimos meses

Tanto es así que el número de fallecidos sigue ascendiendo progresivamente en la medida en la que avanzan las semanas. Observando las cifras de decesos desde que dio fin el estado de alarma, lo que podría identificarse con el cierre de la primera ola, es dable subrayar que están siendo los últimos meses los que más muertes acumula. De los 740 personas fallecidas en la segunda ola, 699 lo han hecho en los dos meses anteriores (94,5%): 219 en septiembre y 480, más del doble, en octubre.

Esta progresión, sin que sean decretadas nuevas limitaciones sociales –además de las aplicadas ya en la provincia de Granada–, continuará aumentando en una proporción similar, teniendo en cuenta la dinámica de transmisión la pandemia. De ese modo, una proyección de las muertes oficiales dispararía los registros de muertes en la segunda ola.

La población más vulnerable a la consecuencia fatal del virus sigue siendo la más anciana. Según informa el Instituto de Salud Carlos III, las muertes se contabilizan mayormente en los mayores de 80 años, en primer lugar, y entre 70 y 79 años, en segundo lugar.

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