Crítica de Cine

Berg cierra su trilogía sobre el heroísmo del hombre corriente

Mark Wahlberg protagoniza la cinta de Peter Berg. Mark Wahlberg protagoniza la cinta de Peter Berg.

Mark Wahlberg protagoniza la cinta de Peter Berg. / d.s.

Peter Berg progresa adecuadamente. Tras unos inicios más bien desastrosos -Very Bad Things, El tesoro del Amazonas, La sombra del reino, Hancock, Battleship- con la excepción de la apreciable Friday Night Lights, a partir de 2013 fue presentando obras técnicamente solventes que contaban con gran corrección formal y buena dirección de actores historias reales siempre interesantes sobre el heroísmo del hombre corriente: El único superviniente, Marea negra y ahora Día de patriotas, la mejor de las tres.

El título traducido literalmente induce a error. No se trata solo de enfatizar patrióticamente la respuesta policial y ciudadana tras el atentado islamista perpetrado durante el maratón de Boston, sino de fecharlo haciendo un juego de palabras: el maratón se celebra todos los años el 19 de abril, llamado Patriot's Day por conmemorar las batallas de Lexington y Concord que marcaron en 1775 el inicio de la guerra de independencia americana, dos años después que también en Boston tuviera lugar el Motín del Té. Mark Wahlberg, actor amuleto para Berg -además de productor- que ha interpretado sus tres mejores obras, es el oficial de policía que persigue a los terroristas que perpetraron el atentado, dos hermanos islamistas de origen checheno, que en 2013 causó tres víctimas -entre ellas un niño de ocho años- y más de 200 heridos, muchos afectados por mutilaciones.

Berg logra esa forma de maestría artesanal que es la sólida narración clásica capaz de integrar sentimientos auténticos, no superficiales y declamatorios, acción espectacular técnicamente perfecta y con contenido de auténticas emociones, no mero ruido visual y sonoro, y suspense que logra crear tensión pese a conocerse de sobras el resultado de las acciones. Y a ello añade convincentes retratos de los protagonistas, tanto del perseguidor como de los perseguidos, que gracias a la dirección y a las buenas interpretaciones crean auténticos personajes y no solo estereotipos de buenos y malos. Haciéndolo, como es lógico y deseable, sin equidistancia ente víctimas y verdugos. Los buenos son los buenos y los malos son los malos. Pero todos están tratados con complejidad psicológica y verdad humana. La utilización de imágenes reales añade valor a la película.

Con Día de patriotas Berg completa una interesante trilogía sobre el hombre común -un soldado, un obrero especializado, un policía- enfrentado a dramáticas situaciones -la guerra, el incendio de una plataforma petrolífera, un atentado terrorista- que desvelan al héroe (en los tres casos auténticos, al basarse en hechos y personajes reales) que tantas esconde la gente corriente.

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