Madame Claude | Estreno en Netflix El burdel de Francia

Una imagen de 'Madame Claude'.

Una imagen de 'Madame Claude'.

No parece casual que Sylvie Verheyde sitúe su historia sobre Fernande Grudet (1923-2015), alias Madame Claude, la famosa proxeneta francesa, en 1968 y sus años sucesivos sin mención alguna a las revueltas callejeras y estudiantiles de aquel mayo y su resaca. Al fin y al cabo, su película trata de esa otra Francia adulta de los padres, el verdadero poder y sus vicios ocultos, esos que llevaban a gobernantes, políticos, diplomáticos, millonarios o famosos a frecuentar los prostíbulos más selectos casi como un modo de vida paralelo a sus aseadas labores diarias.

Los años Pompidou quedan aquí retratados desde el relato en primera persona de Grudet (dura e implacable Karole Rocher), personaje complejo y contradictorio que se mueve entre la extorsión y el gesto feminista (vengativo), entre el emprendimiento y el cinismo, entre la huida y el deseo de poder y fortuna. Es ella el principal y escurridizo atractivo de un filme que se encierra en los apartamentos de lujo y los clubes nocturnos como espacios para el intercambio de la carne y el dinero, para la explotación y la violencia, sin apenas hueco para la sinceridad o el amor más allá de la desesperación y los celos.

Es Madame Claude, segundo largo sobre el mismo personaje tras la versión de 1977 dirigida por Just Jaeckin, un filme hasta cierto punto desabrido y poco confortable, sin demasiados asideros ni capacidad para generar empatía hacia sus personajes, ni siquiera, como en aquella Casa de tolerancia, de Bonello, para construir cierto sentimiento de comunidad, sensibilidad o solidaridad femeninas entre las prostitutas de lujo que conviven bajo el manto protector de nuestra madame autoconsciente y de mano firme.

Extraña ver un filme de estas características en el catálogo de Netflix, un filme que se queda a mitad de camino entre muchas cosas: la reconstrucción de una época y un mundo en vías de extinción, una trama policial y política confusa resuelta rápida y torpemente y un retrato de personajes en el que es difícil encontrar alguno al que agarrarse.