La mujer en la ventana | Estreno en Netflix Dejen tranquilo a Don Alfredo

Amy Adams no es James Stewart en este fallido homenaje a Hitchcock.

Amy Adams no es James Stewart en este fallido homenaje a Hitchcock.

Gran apuesta de la casa para la pasada temporada veraniega, La mujer en la ventana se quedó en los frigoríficos de la 20th Century Fox como consecuencia de la pandemia y ve ahora la luz directamente en Netflix sin estreno en salas.  

Basada en la novela de A.J. Finn, la película que dirige Joe Wright (Expiación, Hanna, Anna Karenina, El instante más oscuro) aspira a actualizar los temas, gestos y modos hitchcockianos con una trama plagada de citas y homenajes al cine del maestro británico, especialmente a aquella Ventana indiscreta que hizo de la mirada y la inmovilidad el motor esencial de su suspense y, de paso, de su reflexión sobre los propios procesos de la proyección y la identificación cinematográficas.

Un homenaje vaciado aquí de sustancia y pasado por el filtro y el pantone de la posmodernidad donde una Amy Adams desmaquillada y en estado de shock post-traumático asiste, o eso se nos hace creer con poco éxito, a la escalada de violencia de sus nuevos vecinos de la casa de enfrente a los que espía a través de las cortinas entre sesión y sesión de terapia.

El efectismo más ramplón y los giros más previsibles se apoderan pronto de una película que no se permite ni un momento de calma, cine-circo que empuja a trompicones a su espectador al trampantojo de la farsa mientras Danny Elfman se gana el sueldo con uno de esos scores (herrmanniano, cómo no) a los que se le pide que no deje ni un resquicio sin rellenar.

Wright se muestra incapaz de trascender los materiales de segunda mano con la puesta en escena y siembra de tics de principiante lo que en Hitchcock o De Palma era toda una concepción arquitectónica u operística del espacio, el tiempo y su relación con los personajes. También resulta un auténtico desperdicio haber contado con Gary Oldman, Julianne Moore o Jennifer Jason Leigh para unos personajes tan de brocha gorda.