Cómics

Vidas a la carta

  • La cantina de medianoche se convierte en un faro en la madrugada tokiota, poblada de diversos personajes, cada uno con su propia historia

Detalle de la portada. Detalle de la portada.

Detalle de la portada.

Historias que el autor de este manga, Yaro Abe, va combinando con la degustación de una variadísima carta (de hecho, el propietario de la cantina está abierto a cualquier propuesta) y os reto desde aquí a que cuando finalicéis la lectura de este manga no os acerquéis al frigorífico ya que, como sucede con la lectura de los dos volúmenes de El gourmet solitario, de Jiro Taniguchi, es casi imposible resistirse a los manjares que van pasando ante nuestros ojos de lector, y si eres amante de la cocina nipona, más todavía.

Pero, en este punto de reunión en la noche, lo verdaderamente importante es la variada clientela que, a partir de las doce, va apareciendo. Sus vidas, problemas, secretos, van a ser expuestos entre plato y plato.

Veintinueve historias, como la de ese yakuza, que tras lo impasible de su rostro esconde un corazoncito; relaciones que surgen, milagrosamente, tras unos minutos de conversación, como la joven prostituta y un anciano, dos barcos que navegan a la deriva y que, por casualidad, se encuentran ante la barra de la cantina.

Un sueño que se hace realidad, como el de la joven muchacha que cantaba en los karaokes y que conocerá el estrellato. O la divertida coincidencia en las costumbres en dos tipos que tienen mucho, pero mucho en común.

Mayumi es clienta habitual del lugar, donde disfruta de los manjares que el propietario prepara, a la vez que se fustiga por la obesidad que padece y contra la que hace ya tiempo que perdió la batalla.

Historias de amor que estaban destinadas a no existir y que la casualidad hace que nazcan nuevas parejas; relaciones de familia…

En fin, podría seguir, ya que la lista de estos breves episodios es amplia, pero creo que es mejor que vosotros mismo, como lectores, hagáis una visita al lugar y os sentéis en la barra, agucéis el oído y como por arte de magia, os convirtáis en uno más entre esta clientela que, a fin de cuentas, se convierte en una pequeña familia (como demuestra la historia que se desarrolla en navidad).

Yaro Abe, aclamadísimo autor de esta obra, consigue con un estilo gráfico muy sencillo, sin grandes alardes, meternos en las vidas de estos personajes. Y lo hace siempre desde la óptica omnipresente del dueño de la cantina, narrador, el cual nos va guiando entre la variada carta de platos y las diferentes historias.

Tal es el éxito obtenido por este manga, que a los que os chiflen las adaptaciones, en este caso catódica, podéis disfrutar de ella en la plataforma Netflix. Y por si esto fuera poco, ha traspasado las fronteras de Japón, llegando a ser seleccionado como una obra de obligada lectura en Angouleme.

¿Tenéis hambre de un buen manga? Pues devorad estas Historias de Tokio, porque merecen la pena. Quedaréis saciados.

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