Cómics

Cómo hemos cambiado

  • Volver, regresar a los orígenes, al esperado encuentro con los personajes de '¿Así es como me ves?', nacidos de la genial mente de Jaime Hernandez

Una viñeta de la obra. Una viñeta de la obra.

Una viñeta de la obra.

Aunque el título de la canción del grupo Presuntos Implicados no casa demasiado bien con el estilo de música preferido por las protagonistas de esta historia, sí que define bien el tono de este nuevo relato que reúne, una vez más, a este par de Locas, Maggie y Hopey.

¿El objeto de este reencuentro? Pues volver a Hoppers, a Huerta, ese lugar donde tantas y tantas situaciones han vivido juntas y por separado. El objetivo es reencontrarse con las viejas amistades y disfrutar de un buen bullicio de música punki.

Pero claro, las protagonistas ya comienzan a peinar canas, la agilidad ya no es la de antaño y, obviamente, el tiempo no pasa en balde… Ambas tienen sus respectivas parejas, y Hopey es hasta madre de un chaval, así que, pese al cariño que se profesan, el paso del tiempo es cruel y refrena los sentimientos, los impulsos, creando incómodos silencios entre estas amigas que lo compartieron todo y fueron locas protagonistas de mil y una peripecias, como seremos testigos a lo largo del relato, que viene trufado por varios flashblacks que remarcan aún más si cabe que las hojas del calendario no han ido cayendo en vano.

Pese al tono algo agridulce del relato, no van a faltar las situaciones divertidas, muchas de ellas surrealistas, e incluso habrá algo de suspense y tensión, como cuando Maggie y Hopey se vean metidas en una situación que parece sacada de un thriller.

Para nosotros, los lectores, también supone un agradable reencuentro con estos personajes a los que uno ve como a viejos amigos, personas con las que te vuelves a ver pasado el tiempo y te cuentan cómo les ha ido la vida, con sus cosas buenas y las malas. Son muchos años ya, las hemos visto crecer, cambiar de peinado y estilo de vestir una y mil veces, siempre rodeadas por esa fauna de amigos y conocidos, parte de la cual vuelve a asomar su rostro por estas viñetas.

Viñetas, por cierto, en las que el autor, excelso miembro del clan Hernández, vuelve a dejar muy claro que no solo posee un talento innato para contar historias, sino que es un excepcional dibujante, con un estilo reconocible a la legua y al que considero uno de los grandes maestros de la narración gráfica, el cómic, ya que sin grandes alardes visuales, tiene el control absoluto de la acción, que fluye a la perfección a lo largo de toda la historia que, por supuesto, nos mantiene hipnotizados en la página que estamos leyendo, obligándonos a continuar, embebidos en una trama apasionante, en la que, a veces, podemos encontrarnos con situaciones que no nos son para nada ajenas. ¿No os ha pasado nunca eso de que te has vuelto a reunir con los colegas de la infancia-juventud y la cosa ya no funcionaba, recurriendo una y otra vez al manido recurso de contar una y otra vez las viejas y trilladas anécdotas?

Pues no esperes más, si quieres saber cómo les va a Maggie y Hopey en esta esperadísima reunión, no tardes en leer ¿Así es cómo me ves? Una historia de Locas.

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