Cómics

Como una quemada y amarga tostada

  • Aquellos extraños y escalofriantes asesinatos se iban a convertir en una auténtica pesadilla para el protagonista de esta alucinógena historia creada por el genial Bill Sienkiewicz

Ilustración de portada. Ilustración de portada.

Ilustración de portada.

Egon Rustemagik pasaba las horas, los días, sumergido en una nube producida por la medicación administrada en la que se había convertido, desde que 'aquello' ocurrió, en su casa.

Un terrible asesino en serie acecha en la ciudad, y pese a estar total y completamente desquiciado, Egon es el único que puede darle caza. Por algo es el mejor psicólogo criminal y reputado escritor del lugar.

Pero una vez se encuentre frente al cadáver de aquella mujer, tirando del hilo, comenzará un camino que, si lo hubiera sabido antes, no se habría atrevido a tomar.

Debbie Dissler era paciente del amor de su vida, la doctora Abigail Nolan, Abby. Una psicoanalista que utiliza métodos algo 'extremos' para tratar a sus pacientes y que guarda en su interior una herida causada por Egon que no se ha cerrado nunca.

Precisamente, en estos momentos, uno de sus clientes más especiales es el abogado y ayudante del fiscal, Harvard Chalky, que preso de sus obsesiones, aguanta una sesión sadomaso, soñando en lo más profundo de su ser con poseer a la que en esos momentos es su dominatrix…

Mientras tanto, a medida que la trama avanza, leeremos las postales de un demonio que está disfrutando de un viaje lejos del azufre y el asfixiante calor del Averno.

La ola de crímenes se incrementa, con varios niños que han sido asesinados por esa extraña, desquiciada mezcla de hombre y máquina, con cabeza de tostadora.

El caso avanza, y Egon, como una peonza sin destino, visita a Dahlia, una bella y exótica mujer que parece saber mucho sobre lo que está ocurriendo y está íntimamente relacionada con el Dr. M. Violet, una repugnante masa de grasa, tubos y cables que parece estar implicado también en esta loca trama…

Nos encontramos ante la obra más personal de su autor, el ilustrador Bill Sienkiewicz, que había dejado un pabellón bien alto en su paso por Marvel (Caballero Luna, Nuevos Mutantes, Elextra Assesina…), editorial en la que comenzó a demostrar su talento, siendo un claro heredero del trazo del Maestro Neal Adams, del cual fue desprendiéndose poco a poco hasta llegar a lo que es hoy. Un genio absoluto de la ilustración.

Y los genios deben disfrutar de total libertad para crear, cosa que ocurre en esta Stray Toasters, tanto gráfica como argumentalmente. Echad en la coctelera de los géneros un poco de noir, mezcladlo con algo de ciencia ficción y un buen chorro de locura. Obtendréis un cóctel único, al que seguro que escritores como William Burroughs le daba la mejor nota, ya que su trama parece sacada de uno de sus alucinados y alucinógenos relatos y novelas.

No le deis muchas vueltas, entrad con la mente y los ojos bien abiertos, y así os aseguro que disfrutareis al cien por cien de esta maravilla, en la que su autor despliega todas sus armas, su talento arrollador, y hace que nos quedemos, babeantes, hipnotizados ante sus composiciones de página y las diferentes técnicas que utiliza.

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