UD Almería-Villarreal | Crónica Copa del Rey

Aplausos para todos (3-3)

  • Palmas para los rojiblancos por el espíritu que tienen y ovación de señorío para Cazorla por ser el futbolista que es

  • La eliminatoria está muy difícil, pero con esta UDA nunca diga nunca

Patada voladora de la que Narváez consigue salvarse de milagro. Caballero corrió peor suerte. Patada voladora de la que Narváez consigue salvarse de milagro. Caballero corrió peor suerte.

Patada voladora de la que Narváez consigue salvarse de milagro. Caballero corrió peor suerte. / fotos: javier alonso

¡Cómo se estarán lamentando los que se marcharon del estadio con 1-3 de no haber aguantado unos minutos más! Enfadados no podían ir, puesto que el Almería hizo desplegó un fútbol alegre y lleno de garra, pero es cierto que los marcadores en contra siempre frustran. Pero este conjunto tiene un gen que no lo tenía la UDA de las últimas temporadas, no deja de creer, al más puro estilo Atleti, y a veces ocurren finales asombrosos como el de ayer.

No hubo victoria, pero el empate supo tan bien como ésta; no está la eliminatoria fácil, pero más difícil era levantar un 1-3 y lo consiguió en menos de diez minutos; no daba puntos el fantástico encuentro jugado por ambos contendientes, pero el subidón de adrenalina con el gol final de Sekou hace que el cansancio sea pasajero y se esté deseando jugar ya ante el Sporting. Ésa será otra historia y ahí hay mucho más en juego que en la Copa, pero que le quiten lo bailao a jugadores y aficionados rojiblancos.

El partido fue de los clásicos, de los del preguardiolismo. Ni pizarras ni leches en vinagre, a defender con garra y atacar con ímpetu. El toque estéril para otros. Aunque con el balón en los pies fue mejor el Villarreal, que en la segunda parte recompuso el once y sacó a varios titulares viéndose por detrás en el marcador, los de Fran Fernández realizaron un choque impecable y explotaron sus virtudes a la perfección.

Cierto es que casi toda la culpa la tiene el técnico almeriense, cuyo mensaje ha calado, pero por fin en el vestuario se empieza a ver un espíritu sano, que hace que el suplente luche con el balón en los pies por un puesto en el once. Hay jugadores como Fernando, Montoro, Martos, Chema o el héroe Sekou cuando se lo propone, que han presentado las credenciales a la titularidad, "¿pero a quién quito?", pensaría ayer Fran Fernández mientras recogía sus cosas del vestuario para marcharse a su casa a descansar.

Descansar si es que la adrenalina había bajado, porque el estallido con los dos cabezabos del delantero africano fue de los que se recuerda. Esos dos tantos hicieron justicia a una segunda parte en la que se adelantó el Almería, con penalti que a Caballero le costó la nariz, y que encendió las alarmas castellonenses. Sólo cuando entraron futbolistas como Fornals o Moreno, los amarillos fueron superiores. Hasta el ramalazo final de garra local.

¡Qué diferente marchaba ayer la gente a su casa, después de tres temporadas con la bilis cada domingo en la garganta! Dolían las palmas de las manos de tanto aplaudir a los futbolistas de Fran Fernández, pero también a un jugador carismático que nada tiene que ver con la UDA, pero que se ha ganado el corazón del público español por su trayectoria intachable, Cazorla. No es la afición más multitudinaria, pero sí es agradecida como la que más.

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