El Acta de Vivancos

Cómo jugar en superioridad

  • Resulta inaceptable conceder al contrario, con 9 hombres, jugadas a balón parado

  • No le vendría mal una sentada en el banquillo a René, que volvió a despejar en vez de atrapar el esférico

La entrada de Coric sirvió para enderezar el rumbo La entrada de Coric sirvió para enderezar el rumbo

La entrada de Coric sirvió para enderezar el rumbo / Daniel Sánchez (Alcorcón)

FUE como subirse al coche de la película Regreso al Futuro. Se empeñaron los protagonistas del choque en emular a Michael J. Fox y compañía para retrotraernos a épocas pasadas, donde los partidos de los representantes del fútbol almeriense no distaban en exceso de lo visto en Alcorcón.

Incluso, el estadio local brillaba como decorado perfecto. No, no pretendo fusilar las introducciones cinematográficas de Raúl Piñeiro, la patente le pertenece, pero experiencias antaño vividas retornaron a mi mente. Espero que ni en Arabia Saudí, ni en el resto del mundo, haya tenido demasiada audiencia este partido de fútbol, entre comillas. Colocados los cimientos del análisis, vayamos al grano.

Es curioso, el Alcorcón como visitante sería equipo de Primera, pero como local, de Segunda B. Con esa extraña estadística se afrontaba un choque ante un rival tan cambiante como el partido de Santo Domingo. A veces, o casi siempre, los entrenadores muestran ciertas manías que rara vez tienen explicación. La titularidad de Chema, y diría que también la de Corpas, se enmarcan dentro de la ilógica más absoluta.

Habrá que esperar a la alineación ante el Extremadura para saber si continúa la sinrazón de un técnico que cuando ha acertado se le ha ensalzado, pero que cuando yerra también se le llama la atención. Los que comentan con sorna los cambios de opinión de un servidor, no entienden que cada Acta se redacta en función de cada choque. Es como un examen semanal, cuantos menos suspensos, más posibilidad habrá de sacar buena nota al final.

En la guerra de guerrillas de Santo Domingo al menos tuvo mérito la reacción del equipo

Se fue subsanando el error del once inicial con la entrada de Coric, que consiguió dar algo de fluidez a la circulación del centro del campo y convirtió el balón parado en un arma decisiva para este tipo de encuentros, entre otras cosas porque las roscas del croata fueron donde deben.

La segunda mitad fue tornando a rojiblanca conforme pasaban los minutos, pese a la expulsión de Corpas. La lógica titularidad de Juan Muñoz (mejor que se dé prisa el sevillano al abandonar el terreno de juego en caso de empate) por Darwin debida a la reciente llegada del uruguayo, solo se tendría que repetir por idéntica circunstancia, pues con solo ver trotar a Darwin se vislumbra su inmenso potencial.

Por cierto Vada, esa asistencia de Darwin no se puede desaprovechar, ¡nunca más! En esa guerra de guerrillas de Santo Domingo al menos tuvo mérito la reacción de un equipo con los nervios a flor de piel, que veía cómo se le estaba escapando otro partido; lo que resultó completamente inaceptable fue conceder al contrario, con nueve hombres, jugadas a balón parado, donde la inferioridad numérica desaparece.

Tan solo habría que haber dejado jugar al Alcorcón y defender con orden, siempre en alerta de remachar en un contragolpe. Pero claro, a balón parado puede suceder lo que aconteció con René y De la Hoz. No le vendría mal una sentada de banquillo a René, que volvió a intentar despejar (marca de la casa) en vez de atrapar el esférico con autoridad. Aun con todo, la UDA de nuevo en puestos de ascenso directo si no lo impiden este domingo Fuenlabrada o Zaragoza.

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