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Lástima de penalti

  • En un partido intenso, que se lleva quien sabe trabarlo, cae la primera derrota en casa

  • El filial tuvo su momento con una pena máxima fallada

Engonga salta en la salida de Curro para hacerse con un balón. Engonga salta en la salida de Curro para hacerse con un balón.

Engonga salta en la salida de Curro para hacerse con un balón. / javier alonso

La escasez de puntos logrados por el filial convierte cada partido en casa en vital para no caer en los puestos de descenso de manera tan prematura. Es cierto que los de Esteban se muestran fiables en casa, tanto en el Mediterráneo como en Roquetas, sin embargo, por pura estadística algún partido tiene que salir mal.

Tal y como se desarrollaba el juego en la primera parte, tenía pinta de que éste podía ser el que cambiara la dinámica como local. Como le gusta , el equipo rojiblanco llevaba el peso del partido y encontraba huecos para desbordar, pero arriba estaba un tanto obtuso. Dispuso de la mejor ocasión antes del descanso, con un penalti que fabricó Javi Moreno al centrar y encontrar la mano del veterano central Amaya dentro del área, pero Guti chutó francamente mal y el balón acabó en las nubes.

Precisamente la veteranía y el saber estar del cuadro murciano estaba incomodando demasiado al filial. Aunque el UCAM se dejaba llevar por el mayor brío local, estaba bien plantado y en cuanto recuperaba el balón lo llevaba con rapidez tanto por las bandas hacia el correoso Onwu. El delantero universitario tuvo tres buenas oportunidades: dos de cabeza y un mano a mano, que fue anulado aunque Albert Batalla le había ganado la batalla personal, valga la redundancia. El portero héroe del ascenso volvía a la portería del Mediterráneo y en sus primeros minutos se le vio realmente seguro, a pesar de que ha sido un chaval que normalmente ha sufrido en el juego aéreo.

Además, cuando la veteranía está conjugada con compromiso con la camiseta, el equipo suele ser inteligente para marcar los tiempos del partido. Así, cuando el filial trataba de meterle ritmo al balón, los universitarios trababan el juego con faltas o demasiadas interrupciones, lo que llevó al filial a descentrarse y perder balones fáciles conforme pasaban los minutos.

Buscando hacer más daño por la banda izquierda, ciertamente desaparecida con Lin, Esteban buscó en Sergio un revulsivo que rompiera las líneas muy juntas de los murcianos. Pero la presión en el centro del campo y la demasiada exposición rojiblanca en algunos lugares del campo le estaban facilitando la vida al UCAM. Un balón peligroso de Javi a Abenza, acaba con una recuperación visitante y una contra que Onwu estrella en la muralla formada al alimón por Navas y Engonga. Llegaba nuevamente con más claridad el conjunto de Munitis, que había dado un paso al frente. Collantes se encontró con un balón en la frontal del área, que consiguió despejarlo a córner Engonga. En ese mismo saque de esquina, Colinas remachaba a gol en clara posición de fuera de juego.

Con el UCAM llevando ahora claramente el partido a su terreno, al Almería B no le quedaba otra que jugar a lo que no sabe y confiar en trenzar una buena jugada. Los de Esteban estaban sufriendo demasiado metidos y defendiendo en su campo, pero tenían espacios para contragolpear. No estaban encontrando ese necesario último pase, hasta que una buena triangulación acabó en profundidad para Óscar, pero Curro salió a tiempo.

Y lo que tenía pinta de ocurrir, ocurrió. El UCAM saca rápido una falta, que coge al filial protestando, y el centro de Ros lo remata el central Javi a la red solo. Gol de falta de concentración, de desesperación. El conjunto murciano le había ganado la partida a los rojiblancos en el aspecto mental y se hizo con los puntos.

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