Voleibol Unicaja

La pelea diaria de Rubén Lorente es contra sí mismo

  • El colocador almeriense, que desde su dirección de juego mantiene a Unicaja Almería invicto y líder tras cinco jornadas en las que además se ha vencido a dos rivales directos, es pura imagen de autoexigencia

Rubén Lorente celebra un punto Rubén Lorente celebra un punto

Rubén Lorente celebra un punto / Diario de Almería (Almería)

Jornada uno a Teruel y jornada cinco a Urbia Vóley Palma, dejando entremedias dos salidas difíciles por distintos motivos, Manacor y Castellón, y una ratificación de alto nivel en casa sin dar opción alguna al rival, con Melilla. Una ‘manita’ de victorias en otras tantas ocasiones puede mostrar un jovencísimo colocador de 20 años que esperó a Víctor Viciana sobre cancha para darle un abrazo sincero en la vuelta del ‘10’: “Para mí es una alegría inmensa ver la recompensa ya no solo a ese deportista, sino a esa persona que lleva tanto tiempo fuera por una lesión, con una carrera tan dilatada; me alegro por él, de corazón lo digo, porque es una persona de ‘diez’, como el dorsal que luce en la camiseta”.

Que el foco iluminara a ‘VV’ no le molestó porque Rubén Lorente está hecho de la mejor pasta humana, y sabe valorar todo en su justa medida: “Es de bien nacidos ser agradecidos, y él me ha apoyado mucho, me ha enseñado mucho y ha sido un apoyo constante, tanto en partidos, como en entrenamientos, y fuera de la pista; se ha portado muy bien con nosotros, conmigo personalmente y se merece volver a sentirse jugador, esa sensación que yo creo que él añoraba porque se le ha hecho un túnel muy largo todos estos meses, de trabajo, de recuperarse, y luego estar mentalmente, que es un factor que no se ve pero muy a tener en cuenta a la hora de querer volver, por eso me alegro muchísimo”.

Además de la faceta personal, está la colectiva, y Unicaja Almería ahora sí se ve completo: “Es la pieza que nos faltaba por unir, por el tema de lesión, y ahora nos hace más fuertes aun al bloque”. Hasta ahora, doble lectura en cuento a ser único colocador, ya que no solo es tener ‘puesto asegurado’, sino la responsabilidad que ello implica en un hombre de su autoexigencia: “Supone una presión estar tú solo y que dependa todo de ti, que no tengas recambio si flojeas en jugo o mente; jugar con Unicaja siempre conlleva la presión de tener que ganar sí o sí de todos modos y ahora a trabajar más duro cuando estemos los dos al cien por cien, como hasta ahora, seguir currando, seguir aprendiendo, seguir disfrutando del juego”.

Y es que, como siempre dice, “es el equipo el que lleva a la victoria”, siendo de un alto nivel el bloque creado: “A la vista está; en el último partido salió Fran Ruiz en el cuarto set y hubo un momento que fue decisivo y un espectáculo verlo jugar; tenemos una grandísima competencia entre nosotros, una rivalidad sana para lo de entrenar y competir los unos con los otros, y eso nos hace más fuertes”. Es un gran orgullo para Rubén Lorente hablar de sus compañeros: “Está claro que si se juega al nivel normal es muy difícil ganarnos; ya lo dije al principio de temporada, que confío en todos porque para mí son los mejores jugadores de la Superliga, y si nosotros damos realmente el callo, en casa es muy difícil vencernos y el rival tiene que hacer un partido muy completo, pero eso también existe esa posibilidad”.

Esa confianza “a muerte en todos los compañeros, todos nosotros como equipo”, insiste, es en la que se basa para reafirmar que “será duro vencernos si jugamos como realmente sabemos”. Se ha visto ya en tres ocasiones y en dos de ellas ante los rivales principales, el último Palma: “El inicio fue un poco sorprendente por ver que nos adelantábamos tanto, hicimos un gran trabajo en el primer set y quizá a ellos les pilló un poco descolocados, y ya después se vio más la realidad de lo que esperábamos, partido muy luchado en el que ellos bloquearon y defendieron muy bien, haciendo un grandísimo trabajo, en especial en los dos últimos sets, y fue una pesadilla por momentos tanto control de balón que tenían, pero bueno, la verdad es que supimos salir de los pequeños baches que tuvimos”.

Fue una victoria de mérito por saber “finalmente imponer el juego propio y sacar tres puntos en casa que son vitales, más aun con el partido de Teruel e Ibiza, en el que se dejó un punto el inmediato seguidor en la tabla”. Lo de ser líder invicto no pasa de ser “algo que está verdaderamente, ya que la clasificación y los puntos es algo que no se cambia y no es subjetivo, es como es, pero eso no debe engañar y pensar que nos van a regalar el partido, sino que hay que seguir buscando todo el desarrollo de nuestro mejor juego”. Rubén lo tiene claro: “Ahora somos el rival a batir, van a querer ir a por nosotros, como siempre ha sido, y no pensaremos en la clasificación, sino que saldremos al 100% a sacar los tres puntos”.

Tras la primera defensa de liderato saca con éxito, toca plaza de primera: “El inicio de Soria lo hace aún más peligroso, estarán en su casa, tienen la motivación de jugar un gran partido ante su público y el club tiene que empezar a lograr ya resultados, porque han empezado no de la manera que esperaban, así que con más motivo tenemos que seguir en línea ascendente, como estamos, ordenados y muy correctos y tener la mente fría, porque allí se puede complicar por el público y van a jugar un buen voleibol”. A eso suma que se ha reforzado con el gran Ignacio Sánchez: “Es una grandísima persona por encina de todo, un gran amigo, un gran recuerdo el que tengo de él y le deseo lo mejor… a partir de la semana que viene, como siempre digo”. Su excompañero “es un gran colocador que conoce Soria”.

Respecto a él, más allá de no acabar casi nunca satisfecho por tanto como se pide a si mismo, se obsesiona con ayudar: “Tengo confianza en mi saque, que no es que vaya a hacer cinco o seis aces por partido pero sí tiene un objetivo claro, que es trabajar para la dificultad del otro equipo y facilitar nuestro trabajo de bloqueo y defensa; hay siempre que ayudar y la verdad es que me siento bastante cómodo y confiado, cogiendo soltura, aprendiendo de los errores, porque es normal que los haya, de todo se aprende, a salir de los bajones que tenemos en el juego, a saber llevar el parido en una línea en la que nosotros estamos por encima”. En esa línea de apoyo, tira de la finta: “Nunca he sido ni atacante ni un gran fintador, ni lo tengo como objetivo, pero siempre es opción y la verdad es que, que estén pendientes de mí en alguna jugada, es una liberación para mis compañeros, que son los que tienen que hacer puntos y sacar el partido; ayuda para ellos, bienvenida sea”.

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