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Noche de calor y mucha devoción

  • El sábado tuvo lugar la Traída del patrón, una procesión en la que se suceden las tiradas de cohetes, que simbolizan las ofrendas. El pregón de Ana Belén Molina y la gala de las reinas completaron los actos

La imagen de San José ha descansado este fin de semana en la iglesia de estilo mudejar de Abrucena, un tranquilo pueblo de la comarca del Río Nacimiento con mucho encanto y con una gente amable y hospitalaria. El patrón San José llegó cerca de la media noche a la iglesia parroquial tras celebrarse la tradicional Traída desde su ermita, amenizada por la banda de tambores y cornetas y la Agrupación Musical Musimix. Se trata de una procesión breve, pero intensa para todos los devotos de este santo, al que un año más cientos de abruceneros arroparon en su día grande a su salida de su santuario. Vecinos que no recordaban una noche de mayo de tanto calor como la esta pasado sábado. Pero el bochorno no impidió que mostrarán un año más amor y devoción al patrón.

Aunque la distancia que separa la ermita del templo es corta, poco más de un kilómetro, la procesión dura más tiempo debido a que hay que cumplir las tradiciones, y en este caso, es obligación de sus portadores detener el trono en aquellos puntos en los que los abruceneros agasajan a su patrón con docenas de cohetes.

Cohetes que comienzan a estallar nada más salir de su ermita. Y es que nada más traspasar la puerta, las luces de la placeta de la ermita se apagan. Las del trono de San José también. La ausencia de luz anuncia a todos los allí reunidos que, en cuestión de segundos, el olor a pólvora llenará el ambiente. Primero, por una larga tirada de de cohetes. Cada uno significa una petición o agradecimiento al santo. Segundo, por el espectáculo piromusical con el que lo agasajan. Un año más, y al ritmo de la música, el cielo de Abrucena se llenó de luz y color gracias a este castillo de fuegos artificiales a cuyo fin comenzó la procesión.

Este fue uno de los platos fuertes de la noche del sábado, al igual que la lectura del pregón. Este año, el pregón ha tenido nombre de mujer, Ana Belén Molina Fernández, de la que su pueblo se siente orgullosa por se la primera mujer natural de Abrucena que viste el traje de la Guardia Civil. Esta joven ofreció un breve, pero muy emotivo pregón en el que no quiso dejar de ensalzar la figura de las mujeres de su pueblo, "sin desmerecer en absoluto a los hombres, trabajadores de sol a sol", puntualizó durante su intervención.

Tras su discurso empezó el nombramiento de las reinas infantiles y juveniles y de los reyes infantiles. Sin olvidar la coronación de Miss Turismo, que este año ha sido por votación. Fue una corta, pero emotiva gala en la que las pequeñas Jacqueline Jiménez Sánchez y Ana María Coubis recibieron sus bandas y un obsequio (una bolsa y toalla de playa junto a una pulsera). Al igual que los pequeños Samuel Del Hoyo Portero y Ayoub Bouchti, que recibieron una mochila y una toalla de playa. Las jóvenes coronadas reinas este año han sido Virginia Torres Egea y Estefanía Alonso Navarro. Al acabar la gala subían al escenario los componentes de la orquesta La Tentación, que ofrecieron un aplaudido espectáculo con el que lograron que los abruceneros de todas las edades -aquí todos bailan en la plaza- disfrutaran de la noche hasta bien entrada la madrugada.

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