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Ojo a la radiación ultravioleta

  • El Valladolid, obligado a fichar muy al final por amortizar deuda con Hacienda y con el coste más bajo de los veinte de la categoría, enlaza cuatro victorias de la mano de Sergio González

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Ojo a la radiación ultravioleta

El entrenador del Valladolid, Sergio González aseguró tras ganar al Betis que "no es bueno tirar más confeti del que hay". Trata de frenar la euforia. Pero su equipo es el mejor de las últimas cinco jornadas y Pucela asiste a un momento histórico pues, de hecho, si su equipo gana este viernes enganchará una secuencia de cinco victorias consecutivas en Primera, algo que no sucede desde la temporada 50/51.

Con sólo ocho goles a favor y siendo el equipo de coste más barato de la Liga, el Real Valladolid tiene ya 15 puntos en el zurrón, y como dato curioso, hay que constatar que desde que llegó Ronaldo Nazario a la presidencia del club, el equipo ha recolectado 13 puntos de 18 posibles.

Sobre el campo, el Valladolid es un bloque tan granítico que no sólo no encaja sino que apenas le hacen ocasiones de gol y, paradójicamente, antes de llegar Sergio era precisamente todo lo contrario. Recibía goleadas y era incapaz de ganar fuera. Ahora permanece invicto a domicilio. Y con los mismos jugadores.

Todo adquiere una mayor dimensión si se recuerda que el equipo empezó a entrenarse muy tarde este verano al ser el último en acabar, los fichajes llegaron al final ante la falta de presupuesto, por haber amortizado deuda con Hacienda, y además ha habido lesionados de notable importancia como Óscar Plano o Míchel Herrero, que apenas hicieron pretemporada.

En principio, y teniendo en cuenta todas estas variables, el equipo aún tiene recorrido para mejorar cuando se acoplen algo más los nuevos y se asomen jugadores que todavía no han aparecido, como Ivi López o el italiano Danielle Verde.

Sin embargo, antes de que todo eso suceda, el Valladolid ya ocupa plaza europea en la clasificación y tiene un punto más que el Real Madrid, hasta podría dormir líder este viernes por la noche si ganara al Espanyol.

Mientras tanto Sergio González, que no se cambia la indumentaria en los partidos mientras su equipo no pierda, sigue con su camiseta de manga corta, tal y como la pasada temporada llevó una camisa azul celeste hasta el mismo día del ascenso.

Como la racha no termine, está por ver si el técnico catalán aguantará en manga corta durante un partido a disputarse, por ejemplo, en Zorrilla una noche de diciembre. En este contexto, hay que recordar el sobrenombre de estadio de la pulmonía que acompaña a este recinto.

Y es que Sergio no está haciendo otra cosa que cosechar el fruto de su coherencia porque su máxima es "nunca tocar lo que funciona". Cuando llegó, dispuso dos líneas de cuatro muy juntas (un 4-4-2) y resucitó a jugadores deprimidos, como Míchel, Toni o Nacho. Los que parecían malos comenzaron a brillar (más aún, deslumbrar) y, además, abogó por futbolistas de la cantera. Ayer el equipo acabó con cuatro canteranos sobre el campo tras el debut del delantero Miguel.

Al margen de todo lo anterior, el club ha dejado de dar bandazos y le ofreció la renovación hace poco más de un mes, cuando el equipo estaba último y aún no había marcado un solo gol. Lo tenía claro con Sergio y, a partir de esa semana del pasado septiembre, todo han sido alegrías. Y confeti.

No será fácil la permanencia porque el Valladolid se ha gastado mucho menos que nadie, pero el club ya ha sentado las bases para un futuro a largo plazo y, en el peor de los casos, la entidad no corre ya peligro de estrellarse.

Jugadores de futuro, comprometidos y contratos largos son las bases de un club al que, además, la afición lleva de la mano en este momento.

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