Voleibol

Piero Molducci: el título de su vida

Unicaja e Ibiza, los equipos del técnico en España, con una pancarta de apoyo. Unicaja e Ibiza, los equipos del técnico en España, con una pancarta de apoyo.

Unicaja e Ibiza, los equipos del técnico en España, con una pancarta de apoyo. / Cristina Dao

“Siamo con te. Forza Piero”. O lo que es lo mismo “Estamos contigo. Fuerza, Piero”. Ése era el lema de la pancarta que portaron de forma conjunta Unicaja Almería e Ibiza en el partido que enfrentó a ambos en el Moisés Ruiz hace apenas dos semanas. La victoria cayó del lado verde en el tie break, pero el verdadero tie break, el tie break que hay que ganar sí o sí es el que está jugando Piero Molducci, exentrenador almeriense y pitiuso.

A finales del año pasado, cuando el coronavirus no había salido todavía del mercado de Wuhan según China, Ibiza comunicaba que Piero dejaba su disciplina “de forma indefinida”. “Puede estar dos meses o tres meses fuera. No sabemos. Es un contratiempo para nosotros, pero lo primero es su salud”, explicaba el club balear en el Diario de Ibiza. Después de temporadas entregadas en cuerpo y alma al voleibol, de ser clave para que Unicaja Almería reinase en España, de exportar su carácter ganador a un pabellón en el que sólo juegan los mejores, Piero cerraba la puerta del vestuario y abría una nueva: la de la clínica.

El italiano es un ganador nato, un batallador insaciable, un estratega que sabe cuándo hay que atacar y cuándo hay que rezar. Por eso, ahora que su cuerpo trata de ponerle un triple bloqueo a un cáncer de estómago, espera que la pizca de suerte que se necesita dentro de la cancha para proclamarse campeón, esté también de su lado. “No hay táctica en esta batalla, sólo se puede luchar, luchar y luchar... y tener un poco de suerte”, dice Piero de forma telemática a Diario de Almería.

El técnico se encuentra en su casa de Cervia, una región del noreste de Italia, bañada por el Mar Adriático, donde reposa mientras lleva a cabo el tratamiento contra el cáncer. “Estoy bien, con ánimos, siguiendo a diario la terapia”, asegura con un tono muy de Piero. Su carácter es fuerte, Piero no es de hundirse cuando el rival se pone 0-2 en el marcador. Él saca la casta, ésa que le permitió desbancar del trono a Teruel para ganar el triplete con Unicaja Almería: “Son mis mejores recuerdos, esa temporada fue increíble”, recuerda de forma cariñosa, posiblemente valorando ahora mucho más que antes lo conseguido. Y es que aunque su salida del club de su vida no fue la mejor, Piero para Unicaja lo es todo, mucho más que las cuatro Superligas, dos Copas del Rey y una Supercopa que consiguió de verde. Hay deportistas que están hechos jugar en un club y vivir en una ciudad y eso le pasaba a Molducci con los ahorradores.

De hecho, aunque físicamente no se le ve desmejorado por culpa de las medicinas, sino que conserva su rictus de entrenador exigente, sus respuestas sí que dejan entrever que no estar en el pabellón es como al niño que le quitan el caramelo. “Echo mucho de menos el voleibol, cada fin de semana sigo los partidos de Unicaja e Ibiza, mis dos equipos”, indica antes de reconocer, con un tono muy distinto al que usa cualquier entrenador en el banquillo, que se “emocionó muchísimo” cuando leyó la pancarta inicialmente mencionada. “Fue una cosa muy bonita”.

Piero, en su casa italiana, haciendo el símbolo de la victoria. Piero, en su casa italiana, haciendo el símbolo de la victoria.

Piero, en su casa italiana, haciendo el símbolo de la victoria.

Antes o después, Piero va a volver a una cancha. No hay rival que le asuste, no hay partido ante el que se acongoje. Ahora tiene que disputar y ganar el título de su vida, mucho más importante que los ocho que levantó a caballo entre el Moisés Ruiz y el Palacio de los Juegos Mediterráneos y que será celebrado con las mismas ganas y la misma energía por los amantes del voleibol almeriense.

Molducci está al saque. El tie break entra en el psicológico punto número 10. A Piero le gusta jugar con doble líbero, coloca el de defensa. El bloqueo está preparado, este punto sí o sí va a subir a favor al marcador.

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