OBITUARIO

Piñero, un central de los de antes

  • Pegajoso, valiente, casi suicida, la estrella rival de turno de la AD Almería lo tenía que soportar en sus propias carnes

Agustín Piñero militó 3 temporadas en la AD Almería

Agustín Piñero militó 3 temporadas en la AD Almería / Diario de Jerez

Lo pude disfrutar in situ desde la grada del Franco Navarro, pero la estrella rival de turno de la Agrupación Deportiva lo tenía que soportar en sus propias carnes, porque Agustín Piñero era un central de los de antes, pegajoso, valiente, casi suicida. Piñero ha fallecido, pero su efigie quedó eternamente grabada en mis recuerdos de aquellas tardes mágicas de Primera con olor a puro.

Las estrellas de aquel momento que se atrevían a desafiar al central gaditano se deshacían en mil pedazos en cuanto se fundían con el zaguero rojiblanco. Daba igual la forma de anticiparse, Piñero utilizaba cualquier parte de su menudo cuerpo para ser central en forma de bestia salvaje.

Cuando recibía el balón la referencia de los equipos que osaban a vencer en el feudo rojiblanco, en la maravillosa temporada del debut en Primera, llegaba a oler el aliento de Piñero, hasta podrían intuir los contrarios el almuerzo engullido por su pesadilla sobre el tapete.

Piñero se comía literalmente el balón y de paso dejaba hecha añicos la reputación del delantero más famoso que pensaba lucirse ante un público desacostumbrado a ver a los cracks de aquellos años, y menos a presenciar cómo salían humillados después de un marcaje tan brutal.

Cabeza alta, pecho afuera, entrega total, en el Franco Navarro pude ver in situ a mis 11 añitos a uno de los mejores centrales que nunca presencié sobre un terreno de juego, pese a que no era el mejor distribuyendo el balón, pero eso no importaba tanto en aquella época, la AD Almería jugaba a otra cosa, a algo maravilloso, a hacer feliz a una afición que no se creía lo que estaba viendo.

Piñero fue el máximo culpable de que Maguregui fuera famoso por aquello de poner el autobús delante de su portería. Fueron recuerdos inolvidables, que por más tiempo que pasa seguirán perennes en el disco duro de mis reminiscencias futbolísticas. Descansa en paz, Agustín Piñero, y gracias por todo.

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