Fútbol

Rodríguez Morales, el árbitro más rápido de la categoría

  • l En las pistas de atletismo del Mediterráneo, Sergio Rodríguez Morales conoció a Fernández Borbalán y se colgó el silbato del cuello

  • Tiene la línea de meta cada vez más cerca: la Segunda B

Sergio Rodríguez Morales, en un Loja-Motril. Sergio Rodríguez Morales, en un Loja-Motril.

Sergio Rodríguez Morales, en un Loja-Motril.

Cuando el centrocampista del equipo local da el pase en profundidad a su delantero, Sergio Rodríguez Morales esprinta más rápido que los propios jugadores para seguir de cerca la jugada. Sorprende ver al árbitro en una forma física tan ideal, sobre todo echando la vista a la década de los 90 cuando algunos colegiados destacaban por su aspecto rechonchete. Y es que el joven colegiado de Tercera División compagina los fines de semana el arbitraje de partidos de fútbol con carreras de medio fondo, en las distancias de 800 y 1.500 metros. Imposible no pensar en Fermín Cacho y su oro en Barcelona’92 cuando se escucha el milqui.

No fue en el tartán de Montjuic, sino en el del Estadio de los Juegos Mediterráneos [los dos últimos estadios que han acogido grandes pruebas polideportivas a nivel internacional] donde Sergio Rodríguez iba a cambiar su nombre deportivo por Rodríguez Morales. Dicho de otra manera, el deportista almeriense iba a entrar en el mundo del arbitraje, gracias a un trencilla ilustre, con el que compartía calle de entrenamiento en el recinto de la Vega de Acá. “Yo jugaba al fútbol federado y en una liga interna de mi colegio, La Salle. Cuando no teníamos partido, me ponía de árbitro y poco a poco me fue gustando”, explica ensimismado Sergio, cuya vida deportiva iba a cambiar cuando se cruzó en un esprint con Fernández Borbalán: “Hablé con él y me dijo que tenía muy buenas cualidades físicas gracias al atletismo, y las técnicas las iría puliendo conforme fuera arbitrando”.

Con 8 años comenzaba en el mundo de la carrera popular y con 17 se hacía árbitro del deporte más popular: el fútbol. “David me motivó y comencé con las clases en el Colegio de Árbitros de Almería. A las dos semanas debuté en la categoría infantil autonómica, en un partido en La Cañada ante el Torredonjimeno”, recuerda el trencilla que en cuatro temporadas vivió cuatro ascensos, que le han permitido instalarse en Tercera División, con el rabillo del ojo que diría otro árbitro almeriense, Andújar Oliver, puesto en Segunda División B.

“Trabajo para no estancarme, me dedico al cien por cien a estar preparado para arbitrar y aunque la LFP está todavía lejana, el cuerpo sí que me pide ascender a Segunda B. Llevo cuatro temporadas acudiendo como asistente a esta categoría, con muy buenos resultados”, y para muestra un botón: fue cuarto árbitro del ejidense Sánchez Villalobos en el partido de promoción de ascenso a Segunda entre el Melilla y el Atlético Baleares: “Estoy entre los diez colegiados mejor valorados de Tercera”, lo que debe de servirle para bañarse en la fuente del ascenso de los árbitros en breve.

Sergio, junto a su hermano Manuel, en una carrera. Sergio, junto a su hermano Manuel, en una carrera.

Sergio, junto a su hermano Manuel, en una carrera.

Si en el mundo del silbato vuela, en las tiradas atléticas no va más lento. Con varios títulos autonómicos en su poder y recientemente ganador de carreras locales como la San Silvestre de El Ejido o los 5 kilómetros del Autismo, Sergio es consciente de que el medio fondo le seguirá dando alegrías, pero que su camino más corto hacia el profesionalismo está con la elástica que toda la vida ha sido negra y ahora de diversos colores por temas comerciales: “La motivación es lo que te hace crecer en el mundo del deporte. Adoro el atletismo, pero para mí ahora mismo es un hobbye. El arbitraje engancha, cada vez estoy más motivado y creo que mi nivel es mayor. He descubierto una vocación”, que puede llevarle a la LFP en algunos años.

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