Unicaja Almería 1-3 Saarema I La crónica Saarema frena en seco a Unicaja

  • Los de Berenguel sólo compiten en el tercer set y caen eliminados de la Challenge Cup

Remate lejano de Almansa. Remate lejano de Almansa.

Remate lejano de Almansa. / Cristina de Arriba

Habías ganas, mejor dicho, necesidad de volver a saltar a la cancha para un partido oficial, después del mazazo que supuso para Unicaja la derrota en la final de Copa del Rey ante Teruel. Nada mejor que un partido tan importante como la vuelta de los octavos de final europeos ante Saarema (2-3 en la ida) para darle a su afición la alegría que se resistió el pasado domingo.

Los de Manolo Berenguel tenían medio trabajo hecho, pero tenían que sentenciarlo, algo que no iba a ser nada fácil, debido al potencial estonio, que se incrementó por un pequeño, pero ruidoso grupo de aficionados que acompañó a Saarema hasta el Moisés Ruiz.

Le costó entrar a Unicaja en el partido. No se le veía del todo cómodo a los jugadores de Berenguel, tan fallones en saque como en Copa y con muchas dificultades para superar la bien plantada muralla estonia en la red. De hecho, después de ir a remolque durante los primeros diez puntos, los verdes se pusieron por delante durante unos puntos (13-12), pero Saarema volvió a apretar en el bloqueo e hizo un partido que dejó prácticamente el set visto para sentencias (18-23). Intentó buscar algún revulsivo Berenguel con Iribarne y Palharini, pero el opuesto de nombre castellano Jiménez, cerró el set para los bálticos. Tocaba, otra vez, remontar.

Triple bloqueo a Maciel. Triple bloqueo a Maciel.

Triple bloqueo a Maciel.

Si mala pinta tenía, peor se iban a poner las cosas en el comienzo del segundo set. Unicaja se fue literalmente del partido. Maciel iba a acribillar a los verdes desde la línea de servicio, desde donde consiguió poner a Saarema ocho puntos por encima (6-14). El Moisés Ruiz no se lo podía creer, menos Manolo Berenguel. Los jugadores se miraban sin saber qué hacer, nadie se esperaba este jarro de agua fría. Consiguió cortar la hemorragia Unicaja (13-18) con el pundonor de Hage, pero nuevamente el servicio volvía a fallar. La desesperada no le salió al conjunto almeriense, que veía cómo se le escapaba tristemente la eliminatoria (19-25). La épica era el último recurso que le quedaba a los locales. El buen nivel de los letones hacía presagiar lo peor, pero Unicaja tiene ese gen de campeón que permite conseguir hazañas.

Muy mal arbitraje, no porque favoreciera a Saarema, sino por claras faltas de atención en varias jugadas ni tan siquiera dudosas

Las entradas de Ignacio Sánchez e Iribarne cambiaron el decorado, afortunadamente, en el tercer set. Posiblemente tarde, los dos jugadores permitieron un ataque más claro ahorrador, lo que se tradujo también en confianza en los bloqueos. Desde la línea de servicio, eso sí, Unicaja seguía regalando puntos valiosos. El colocador guió mejor a sus compañeros, los remates eran más limpios y Saarema, poco a poco, fue desinflándose. Iribarne cerraba un esperanzador 25-19 al saque, ¡qué necesario era que funcionara!

No iba a ser así. Unicaja volvió a irse del set nada más empezar. Iribarne se había quedado en el banquillo poniéndose hielo y Saarema lo aprovechó para apretar y dejar listo para sentencia el choque. Poco más se le puede pedir a los de Manolo Berenguel, que si bien se vaciaron sobre la cancha, no rindieron al nivel que acostumbran y eso costó la eliminatoria. Eliminados, pero deseosos de volver.

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