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Talón de Aquiles a domicilio

  • La derrota en el Wanda ratifica que este Almería arrastra los mismos males como visitante que en cursos anteriores

  • 4 puntos de 21 posibles en 7 salidas, igual que la campaña pasada

Álvaro Giménez se lamenta por la derrota en el Wanda Metropolitano ante el Rayo Majadahonda. Álvaro Giménez se lamenta por la derrota en el Wanda Metropolitano ante el Rayo Majadahonda.

Álvaro Giménez se lamenta por la derrota en el Wanda Metropolitano ante el Rayo Majadahonda. / dani sánchez

A la UD Almería le está costando dejar atrás ciertos hábitos adquiridos. Desde su llegada, Fran Fernández ha tenido que cambiar la dinámica a un equipo acostumbrado a perder y lo hizo empezando la casa por los cimientos, dándole fortaleza en campo propio para convertir el Mediterráneo en lo más parecido a un fortín. En seis duelos, solo ha cedido una derrota (ante un Málaga líder) y un empate (Tenerife).

Puestos los pilares, el paso lógico a continuación era darle solidez a domicilio y lo cierto es que tras las derrotas de Cádiz (poco valorable por las circunstancias) y Pamplona, parecía que los jugadores le tomaban el pulso a las salidas con la contundente victoria en Los Pajaritos, pero justo después cayó como un jarro de agua fría perder en Córdoba y en Albacete no pudo pasarse del empate ante un rival en inferioridad.

En la 15-16 y 17-18 se sumaron 15 puntos de 63 posibles fuera y en la 16-17 apenas 12

En Granada también se perdía por la mínima y la nueva derrota ante el recién ascendido Rayo de Majadahonda ha encendido todas las alarmas en el seno rojiblanco, pues el propio entrenador admitía en sala de prensa que es sin duda su punto débil. Los números que dictan que la UD Almería es el noveno mejor equipo en su condición de local, también reflejan que es el séptimo por la cola (16º) cuando actúa de visitante. Cuatro puntos de veintiuno posibles es el balance de FF, similar a campañas precedentes.

Y en ese aspecto llueve ya sobre mojado. Desde el descenso de 2015 no se levanta cabeza cada vez que toca jugar lejos de la provincia. El año del regreso a Segunda fue particularmente sangrante, ya que al séptimo desplazamiento se acumulaban tres técnicos distintos. Sergi perdió en Zaragoza, Lugo y Albacete; Rivera empató en Gerona como interino; Carrillo debutó cayendo en Mallorca y luego igualó en Alcorcón, Bilbao y Tarragona, para ser destituido tras caer en Oviedo. Tres puntos sobre 21 y una quincena en las 21 salidas (63 puntos) de toda la campaña.

Esa peligrosa senda se mantuvo la campaña siguiente, ya con Fernando Soriano en el banquillo. Con el maño, que a priori conocía los problemas del vestuario, parecía que iban a acabarse todos los males, pero ocurrió al contrario, se amplificaron. Firmó dos tristes empates en las siete primeras jornadas a domicilio (en Gerona y Alcorcón), 2 puntos de 21 en juego, y antes de ser cesado solo logró sumar otro punto en Valladolid. Fran Fernández, supliéndolo en su primera interinidad, ganaba el primer duelo a domicilio de ese curso en Lugo (1-2). Ramis hizo lo propio en Tarragona y Elche para una docena de puntos de 63 en liza.

La 17-18 tampoco fue una excepción pese a arrancarla Ramis ganando en Tarragona. Luego empataría en León para sumar 4 de 21 en las siete primeras salidas, siendo relevado tras caer en Albacete. 15 de 63 fue el global a domicilio. FF sabe que el talón de Aquiles de su equipo está como visitante, pero no da con la tecla.

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