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El VAR desatasca al Madrid

  • Asensio anotó el gol del triunfo tras ser aprobado por la tecnología

El madridista Odriozola presiona a Sergio García. El madridista Odriozola presiona a Sergio García.

El madridista Odriozola presiona a Sergio García. / rodrigo jiménez / efe

Un tanto de Marco Asensio anulado en primera instancia por el juez de línea y concedido por el VAR, dio el triunfo más corto del curso en el Santiago Bernabéu al Real Madrid ante un buen Espanyol, que estrelló en la madera su oportunidad de puntuar.

Era el momento de mostrar si el fondo de armario madridista ha mejorado respecto al pasado curso. Uno de los que ayuda a conseguirlo es Odriozola. Puro descaro en su debut en un Bernabéu que le pesó tan poco como el escudo. Encontró una vía para correr la banda y explotar su físico. Rubi decidió cerrar por dentro para frenar la magia de jugadores como Modric, Ceballos o Isco, y regaló las bandas viendo que Nacho era el elegido para el costado izquierdo.

El Madrid pasó de protagonizar un vendaval de ocasiones ante la Roma a disparar una sola vez a puerta en toda la primera parte. Fue gol. Castigó el único instante de desorden defensivo del Espanyol tras perdida. Hasta ese minuto fue un bloque unido que tapó espacios y fue directo con el balón.

Courtois recuperó su sitio en la Liga y tenía que responder cuando Nacho abandonaba su banda para crear peligro en ataque y Asensio chutaba al aire con todo a favor. Segundos después el hueco en el lateral era aprovechado por un veloz Hernán Peréz, que culminaba la acción con un latigazo que obligaba a intervenir al meta belga y a Casemiro salvador en el rechace.

El peligro a caer en un segundo tropiezo liguero consecutivo planeó en el Bernabéu durante todo el partido. Fue cuando llegó el único error del Espanyol, la carrera de Modric y el castigo en forma de disparo cruzado raso y ajustado al poste de Asensio.

El tanto era anulado en primera instancia por el juez de línea y concedido dos minutos después por el VAR. Su trascendencia se comprobaría con el paso del encuentro, sin alterar sus planes el Espanyol al ir por debajo en el marcador. Esperó su oportunidad y la pudo devolver a un error grave de Ramos, en uno de esos excesos de confianza que en ocasiones cuestan caro.

Había podido sentenciar antes el Madrid pero la magia de Isco desde una esquina de área buscando escuadra contraria no encontraba portería y Mariano encendía al Bernabéu, aumentaba la electricidad pero sin acierto rematador. Fue cuando golpeó Borja Iglesias. Primero probó por bajo a Courtois y listo ante Ramos, le robó la cartera y picó con calidad el balón para que el travesaño evitase el empate. Al Espanyol sólo le faltó un último impulso para puntuar. Su buena imagen no fue suficiente.

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