EL ACTA DE VIVANCOS Turki, tan solidario como espontáneo

  • El enfado del saudí al encajar el segundo gol en el partido digital y tumbar de un golpe la televisión, engrandece su figura por un motivo: se muestra tal cual y no censura el vídeo por redes

Una original caricatura del presidente del Almería y Saud Al-Suwailem con un mando cada uno en la mano con motivo del FIFA Challenge. Una original caricatura del presidente del Almería y Saud Al-Suwailem con un mando cada uno en la mano con motivo del FIFA Challenge.

Una original caricatura del presidente del Almería y Saud Al-Suwailem con un mando cada uno en la mano con motivo del FIFA Challenge. / (Almería)

NO sé si será por mi vertiente comercial, pero lo que está consiguiendo Turki Al-Sheikh no tiene paragón alguno con lo vivido por estos lares desde tiempos inmemoriales. Si Almería es conocida a nivel mundial por su agricultura y en menor medida por su plató de cine y por su turismo, la capacidad del mandatario rojiblanco de difundir el nombre de Almería a nivel mundial, llega por momentos a tener el mismo renombre que nuestro admirado sector agrícola. Puede que algún lector esté ya empezando a fruncir el ceño por estar en desacuerdo con que la producción cinematográfica y el turismo de Almería no estén a la misma altura divulgativa que el milagro agrícola provincial. Por desgracia, el cine y el turismo de Almería tienen excesiva competencia mundial y a la postre su fama anida en mayor medida entre los fans más selectos en la materia, en vez de expandirse a nivel más popular.

Que duda cabe de que el fútbol sí penetra en vena a cualquier persona de este planeta, con independencia de su procedencia, religión, raza o credo político. De ahí que oír nombrar a la provincia de Almería en boca de estrellas de la cultura y del deporte, con predominio de varios de los mejores jugadores de fútbol de la historia, sea uno de los logros que Turki está consiguiendo gracias a su magna posición política, que de poco valdría si no atesorara una desmedida pasión por el deporte, especialmente centrada en el fútbol. De nuevo Turki quiso explotar su faceta más solidaria, con una donación a los más necesitados de su país a través de un partido benéfico de PlayStation en el que Turki competía con los colores de la UDA. El revuelo formado en torno a ese evento puede que fuera una menudencia comparada con lo que se nos avecina en caso de que la UDA vaya alcanzando las metas que se le presuponen.

"Quien no se haya enojado en alguna ocasión de su vida con algo material tras un enfado, todavía no dio señales de su existencia en este mundo"

Resultó agradable escuchar en el vídeo de presentación del choque el tema de los leones de Almería. No me quiero imaginar si hubiese sonado el himno hortera y chabacano que todavía pasa por ser el cántico de una entidad que pretende competir a alto nivel. Incluso, el saludo a los almerienses en boca de un decrépito Maradona sirvió para hablar de su triste estado a nivel mundial, con la consabida salutación hacia Almería, que a fin de cuentas es lo que nos interesa.

Se trata de hacer ruido, siempre que no se hable de una desgracia. Quien no lo vea así, adolece de la más mínima ambición y visión de presente y futuro, pues de casi todo se debería extraer lo positivo. El enfado monumental del jeque Turki Al-Sheikh al encajar el segundo gol en el partido digital contra el Al-Nasr, al tumbar de un golpe la televisión, engrandece su figura por un motivo: el saudí se muestra tal cual y no censura el vídeo por redes. Sí, es toda una televisión, pero también desde nuestro estatus económico somos capaces de no dar importancia a objetos que para otros seres, por desgracia muy necesitados, serían imprescindibles. Quien no se haya enojado en alguna ocasión de su vida con algo material tras un enfado, todavía no dio señales de su existencia en este mundo.

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