Hípica

Cristina Hernández y la fuerza de Fandiño

  • Cristina Hernández, novillera y monitora de equitación, cuenta cómo ha ido el confinamiento en su mundo

  • Ir al reportaje: Toreo en Almería

Cristina Hernández, a lomos de Fandiño. Cristina Hernández, a lomos de Fandiño.

Cristina Hernández, a lomos de Fandiño.

Pocos animales criados en cautividad más rápidos y enérgicos que el caballo. Su agilidad y potencia física necesita de un entrenamiento diario, además de que por propia selección natural son animales preparados para cabalgar kilómetros y kilómetros. Como todos los que están bajo el paraguas humano, durante el confinamiento han sufrido.

Cristina Hernández, novillera y amazona de doma clásica y doma vaquera, explica cómo pasaron esos complicados días en los que no se podía salir a la calle. “Los caballos necesitan un cuidado especial, no los hemos tenido desatendidos en ningún momento. En el apartado físico han tenido sus rutinas de entrenamiento, pero mentalmente sí que les ha afectado porque han salido menos de los boxes que de costumbre y eso los pone muy nerviosos y pueden llegar a dañarse”.

La almeriense, que vive en Sevilla como consecuencia de su guión de vida, primero como torera y ahora como monitora de hípica, es consciente de que el año va a ser complicado ante la ausencia de competiciones. “Todo se ha parado por completo. Poco a poco irán celebrando algunas, aunque con un aforo muy reducido. De momento, lo único que podemos hacer es seguir entrenando a los caballos para cuando llegue el momento”, dice quien en 2018 fuera medalla de bronce en Sicab, en la modalidad de doma clásica. “Sueño con los Juegos Olímpicos, pero para ello primero tengo que encontrar un buen caballo y seguir trabajando muy duro”, asegura pensando en el crecimiento y mejora de su potro Fandiño.

“Lo estoy preparando para sacarlo a competir el año que viene en la categoría de Iniciados en Doma Vaquera. Estoy muy ilusionada con él, creo que va a ser un caballo que va a dar mucho que hablar”, insiste Cristina que explica la dificultad de un deporte como el suyo: “Es muy completo, exige un trabajo muscular muy importante a nivel de espalda y abdominales, y contribuye a reforzar piernas y glúteos. Además, montar a caballo también ayuda a la autoestima y la confianza de cada uno”.

Eso sí, entre entrenamiento y entrenamiento, en la mente de Cristina siempre hay espacio para el toro. “Lo echo mucho de menos, diría que demasiado. No descarto que pueda participar en algún festival, me están animando a hacerlo”.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios