Mushing

En las cumbres nevadas o en el desierto de Almería

  • Los Huskies Siberianos de David cautivan por su competitividad en el tiro de trineo o carro y por su belleza

David, en primer término, compitiendo con sus perros.

David, en primer término, compitiendo con sus perros.

El invierno en Almería no es precisamente siberiano, estepa natal de los ancestros de la familia canina de David Lozano. Algo de nieve por las cercanías de Calar Alto y la Sierra de los Filabres, pero la temperatura mediterránea no es precisamente la que haga sentirse a los huskies como en casa. Por supuesto, todo se complica en verano.

Mientras la temperatura respeta a estos peludos corredores, el musher almeriense entrena a diario con su camada de trece perros (hace cinco meses fue abuelo de tres cachorros) con el Campeonato de España de Nieve en Baqueira Beret entre ceja y ceja. Allí irá con dos de sus perros para surcar la estación pirenaica, donde espera abundante nieve. “A los perros les motiva el frío, ellos están mucho más cómodos sintiendo en sus almohadillas la nieve, que la tierra dura y seca que tenemos en Almería”, dice David, que ya el año pasado logró una meritoria sexta plaza en esta misma carrera, de paisajes increíblemente bellos, como se ve en la imagen que ilustra este reportaje.

“He entrenado bien a los perros para esta temporada. Tienen una muy buena base y ahora me voy a centrar en dos de ellos, para que mejoren la intensidad y la calidad de su carrera”, explica el musher, que estuvo con Alex, She Wolf, Dalinda, Iowa, Crisdon y Roster en la Travesía Monegros el pasado mes de diciembre: “Es como un rally, donde te dan un libro de ruta y tú tienes que orientarte. Fueron cuatro días muy buenos por Aragón, con etapas de entre 15 y 30 kilómetros. La experiencia fue muy buena”.

Vídeo de David entrenando en Almería.

Las condiciones en las que David Lozano entrena no son las ideales. La ausencia de nieve y frío implica que los perros no tiren de un trineo, sino de un carro que pueda rodar por los senderos almerienses. “El cambio es muy importante para los perros, el trineo siempre va a deslizar más que las ruedas de un carro, por lo que el esfuerzo de entrenar en Almería es mayor y lo acusan. Hay algo de nieve en el Puerto de la Ragua y estoy subiendo de vez en cuando a practicar por allí”, indica.

De esta manera, lleva muy planificados los entrenamientos para evitar sobrecargas o lesiones importantes en sus corredores, que en el pasado sí que las ha tenido. “Los entrenamientos suelen ser de una media hora, ten en cuenta que los perros hacen el kilómetros en menos de tres minutos. Vivo en Retamar y tengo una vía pecuaria por donde solemos correr. Tengo que parar a mis perros, porque son tan explosivos que podrían lesionarse de tanta fuerza como ejercen. Sobre todo a Alex y She Wolf, que son hermanos y siempre van delante controlando al resto”, explica con la sabiduría de años de maestro. “Cuando salimos a entrenar, suelo llevarles un poco de agua para que se hidraten bien en los descansos. De material necesito unos arneses y unas líneas. Cuando voy en bici, apenas necesito nada. Hay días que los perros están tan motivados que son capaces de alcanzar picos de velocidad de 35 km/h.”, una marca muy importante.

Un terreno más árido, en otra competición. Un terreno más árido, en otra competición.

Un terreno más árido, en otra competición.

Tantos años, tantas carreras, tantas horas de cuidados y mimos provocan que David considere a su camada como una parte importantísima de su familia. Y como cualquier familia, el gasto que generan lo tiene que pagar el musher almeriense de su bolsillo. “Es un esfuerzo económico importantísimo para nosotros, no tengo patrocinadores y eso se nota. Para cualquier carrera, los perros tiene que ir vacunados, desparasitados, tienes que pagarte el hospedaje, la gasolina... El mantenimiento diario también es muy importante, piensa que los perros que presentamos a los concursos de belleza destacan precisamente por su vistosidad. Además, ahora estamos haciendo terapia en la Universidad de Almería y los perros tienen que estar en perfectas condiciones para el trato con los seres humanos”, apunta un David al que se le eriza la piel cuando habla de su familia canina: “Son mi vida, paso más horas con ellos que cualquier persona trabajando. Los paseo, los entreno, los cuido, juego con ellos... Me faltan horas en el día para estar con ellos”, finaliza orgulloso.

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