La Pelota de Papel

El miedo reaparece en Villarreal

  • La vuelta de Javi Calleja no despierta a los amarillos, que ven los puestos de salvación a cinco puntos

  • El recuerdo del descenso de la campaña 2011-12 vuelve a la mente con esta situación

Ekambi y Mario Hermoso luchan por un balón. Ekambi y Mario Hermoso luchan por un balón.

Ekambi y Mario Hermoso luchan por un balón. / Domenech Castelló / EFE

"Asumo la responsabilidad de lo que pueda ocurrir desde ahora hasta el final de la temporada". Con esta frase, Fernando Roig completaba uno de los capítulos más sorprendentes en LaLiga de los últimos años: el Villarreal repescaba a Javi Calleja apenas 50 días después de haberlo destituido. En este impás, Luis García, su sustituto a los mandos del submarino amarillo, fue incapaz de arrancar a un equipo en los seis partidos –de competición liguera–, por lo que se hunde poco a poco en el fondo de la clasificación. El buque hace aguas y a la mente de la afición castellonense vienen recuerdos de aquella nefasta temporada 2011-12 que acabó con su equipo en Segunda División.

Pelota de papel Pelota de papel

Pelota de papel / Dpto. de Infografía

Esto de recuperar a un entrenador que había sido despedido algunas semanas atrás no es nuevo, aunque sí difícil de asimilar para muchos analistas y aficionados. Si un técnico no fue capaz de sacar rendimiento hace poco más de un mes, ¿qué ha cambiado en este tiempo para que ahora sí vaya a poder exprimir al máximo a una plantilla llamada a estar en la zona media-alta de la tabla? Los Cazorla, Bacca, Bakambu o Manu Trigueros, por nombrar sólo algunos de los puntales del plantel, no están exentos de calidad. Pero son incapaces, en esta campaña, de rendir como se espera.

Una operación extraña la de repestar a un técnico que dejó el banquillo algunas semanas atrás, pero no nueva en la competición nacional. El Atlético, en la temporada 1988-89, lo hizo con Antonio Briones, aunque en su caso tomó las riendas del equipo de forma interina en dos tramos de la campaña, mientras que el Valencia hizo lo mismo con Guus Hiddink, después de comenzar con él la campaña 1993-94, despedirlo en la undécima jornada, y volver a contratarlo en la fecha 30 para cerrar con él la campaña.

El nuevo capítulo de este dúo formado por Calleja y el Villarreal empezó con un tachón. Sólo así se puede clasificar el pinchazo que sufrió el cuadro castellonense en el Estadio de la Cerámica ante un tocadísimo Espanyol, que logró igualar en apenas seis minutos el 2-0 que parecía traer algo de tranquilidad al cuadro amarillo. Un punto que sólo el tiempo dirá si suma de verdad en la batalla en la que está sumido el equipo, y que objetivamente deja al cuadro levantino a cuatro de la salvación. Eliminado en la Copa del Rey y en plenos cruces de la Europa League, concretamente en los dieciseisavos de final, la Liga debe ser el principal foco de atención del equipo.

Hay que mirar mucho atrás en el calendario para recordar la última victoria en la Liga de la escuadra levantina. Nueve encuentros sin lograr los tres puntos y dos relevos en el banquillo después –Luis García sumó cuatro empates en seis duelos, y dos derrotas antes de devolverle el testigo a Calleja–, ese tembleque propio de quien ve de cerca, otra vez, el precipicio comienza a invadir a la parroquia amarilla. Era la temporada 2011-12 cuando un equipo con jugadores del nivel de Diego López, Marcos Senna o Giuseppe Rossi pegaba un segundazo en la última jornada.

¿Diferencias con aquel equipo después de 22 duelos disputados? Muchas. Quizás la más importante era la situación en la tabla. Aquel Villarreal, que ya había agitado su banquillo dándole el timón a José Francisco Molina en detrimento de Juan Carlos Garrido algunas semanas atrás, estaba con 26 puntos fuera de los puestos de descenso, con tres puntos de ventaja. Por delante quedaba todavía otro cambio, con la llegada en la jornada 29 de Miguel Ángel Lotina, con el que se terminó de certificar el descenso a Segunda División.

La próxima parada del Villarreal será el viernes en el estadio José Zorrilla, donde espera un Valladolid ansioso por darle a su público otra alegría. Un tropiezo amarillo podría complicar mucho más la situación en la tabla.

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