la consulta del especialista

Mi primer campeonato del mundo

  • Veintisiete atletas de la provincia de Almería conformamos la expedición hacia Málaga

Mi primer campeonato del mundo Mi primer campeonato del mundo

Mi primer campeonato del mundo

No quiero ir Juani, porque voy a quedar el último!" Ésas fueron las palabras que le respondí a Juani Gibaja, la persona que me insinuó una mañana en la consulta la posibilidad de enrolarme en el grupo de atletas almerienses con intención de participar en el Campeonato del Mundo Master de atletismo, y sobre todo porque vas a correr con la equipación de la selección española -argumentaba ella con la idea de hacer la propuesta más atractiva, y lo consiguió. Casi sin darme cuenta había cumplimentado la inscripción y estaba metido en el lío para correr la media maratón de la prueba. Nunca había oído hablar de ese tipo de competiciones, pero a base de tratar atletas, la palabra Campeonato Máster se fue haciendo cada vez más familiar. Es un campeonato en toda regla, auspiciado por la Federación Española de Atletismo, y que da cabida a la mayoría de las pruebas de atletismo, como son las de velocidad, salto de longitud, lanzamientos, las de medio fondo como el 1500 o 3000 metros obstáculos y las de fondo como los 10 kilómetros o la media maratón. Lo que la hace especial es la edad de los que tomamos parte. Los más jóvenes tienen 35 años, y el tope de edad…pues no existe. En cada prueba compiten todos los atletas dentro de cada grupo de edad, habiendo un pódium en cada categoría de edad que van de 5 en 5 años: de 35-39, 40-44, 45-49…y así sucesivamente. Veintisiete atletas de la provincia conformamos la expedición a Málaga, representando a la mayor parte de equipos de atletismo de Almería, siendo el equipo RUN04 el que aportaba el grueso de la expedición, también el Paunic Team con la gran Emilia Paunica al frente o el CD. Ciudad de Almería. El mérito de las personas que participan en el campeonato es aunar la ilusión de entrenar como profesionales, pero trabajando y no dejando de lado a la familia, algo que puede parecer imposible. Gisela Arrieta, Antonio Cánovas que superando una lesión del tendón de Aquiles pudo sobre ponerse a la misma y competir en 800 metros, Angel Espinosa, JuanJe Fernández, Silvia Ferreiro, Javier Figueras, Alejandra Gálvez, Felipe Gálvez, Marimi García, José García, Dori Gázquez, Juani Gibaja que fue el alma del equipo, Antonio Giménez, Alejandro Godoy, Paqui López, Agustín Martín, Marisa Martínez, Paco Menchón, Emilia Paunica, José María Pérez, Paco Quero, Paula Ramírez, Eduardo Rojo, Isabel Ruiz, Federico Sáez y Alejandro Sánchez que junto con un servidor, formábamos el equipo almeriense. Las pruebas de velocidad fueron las primeras en tomar parte así como el cross. Paqui López obtuvo la medalla de bronce por equipos, Emilia Paunica otro tercer puesto en los 200 metros lisos, el oro en el relevo 4x100, otro bronce para Isabel y Emilia en el relevo 4x400. Nuestros representantes disputaron 12 finales, para lograr esas 4 medallas, y 9 de ellos lograron su mejor marca personal. Resulta increíble admirar como un atleta de 102 años saltó longitud, o la velocidad a la que otro participante ganó el oro en su categoría en los 400 metros lisos con 93 años. Ojalá pueda seguir participando en estos campeonatos cuando mi DNI se acerque al de estos fenómenos.

En lo que a mí respecta, la media maratón fue la distancia elegida para correr. El día antes de la prueba al ir a recoger el dorsal y confirmar mi participación en los 21 kilómetros, me di cuenta del ambientazo que se respiraba en el estadio de Málaga, una de la sedes. Las gradas llenas de atletas y seguidores de multitud de países, jaleando a los competidores de esa jornada vespertina, las series clasificatorias de 1500 metros. El respeto por todos los atletas era más que evidente, ya que el más aplaudido no era el que se alzaba con la victoria, sino el que llegaba en último lugar. Los aplausos, el calor en la grada, las camisetas de infinidad de países te transportaban a una competición internacional, como si uno fuera un atleta profesional. Algo realmente indescriptible.

Alrededor de unos 2 mil corredores tomamos parte en la maratón. Justo antes de la salida saludé a Federico Sáez, Marimi García y Antonio Giménez. Los típicos nervios antes de una gran prueba estaban a flor de piel; un continuo ir y venir de atletas calentando con rostros concentrados, con elásticas tan dispares como USA o Trinidad Tobago. La mañana era calurosa pero la humedad era lo que iba a resultar decisiva, sobre todo para aquellos deportistas extranjeros que no estaban acostumbrados al clima del sur en verano. Desde el pistoletazo de salida, el ritmo de carrera fue frenético. La adrenalina es un mal compañero para el sentido común y mis tiempos eran mucho más rápidos a los que estaba acostumbrado, pero qué más da -pensé, es un Campeonato del Mundo y hay que darlo todo. El miedo a quedar en último lugar no dejaba de rondarme la cabeza, sobre todo los primeros kilómetros, aunque tras acabar la primera de las dos vueltas, pude apreciar la cantidad de corredores que venían detrás. Es de admirar la edad de muchos de los participantes; su dorsal exponía la categoría de edad por lo que era fácil ver corredores mayores de 60 años, e incluso de 85. Mi carrera fue de más a menos como no podía ser de otra manera, comenzando a sufrir demasiado pronto por lo que tuve que "sacar el pico y la pala" y no descomponerme en los kilómetros finales. Lo más importante es la ilusión de correr por mi país, compartir experiencias con atletas de todo el mundo, en un ambiente sano de competición y valores como pocos deportes son capaces de demostrar. Málaga fue mi primer Campeonato del Mundo Máster, pero no será el último. Toronto 2020… quizás.

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