Jornadas Agrobank El Gobierno admite que será difícil evitar un recorte en la nueva PAC

Delante del auditorio, Carme Sabrí, directora de Agrobank; Fernando Miranda, secretario general de Agricultura; María Jesús Catalá, directora territorial de Caixabank en Andalucía Occidental, y Víctor Allende, director de Banca Privada y Banca Premier de Caixabank. Delante del auditorio, Carme Sabrí, directora de Agrobank; Fernando Miranda, secretario general de Agricultura; María Jesús Catalá, directora territorial de Caixabank en Andalucía Occidental, y Víctor Allende, director de Banca Privada y Banca Premier de Caixabank.

Delante del auditorio, Carme Sabrí, directora de Agrobank; Fernando Miranda, secretario general de Agricultura; María Jesús Catalá, directora territorial de Caixabank en Andalucía Occidental, y Víctor Allende, director de Banca Privada y Banca Premier de Caixabank.

“Va a ser la negociación de la PAC más difícil que hemos tenido nunca”. Así de lapidario se mostró este miércoles Fernando Miranda, secretario general de Agricultura del Ministerio de Agricultura, quién ayer explicó en las Jornadas Agrobank cómo se va perfilando la nueva Política Agraria Común, que previsiblemente entrará en vigor a partir de 2022.

Imagen del pabellón del Hipódromo del Real Club Pineda de Sevilla, lleno hasta la bandera Imagen del pabellón del Hipódromo del Real Club Pineda de Sevilla, lleno hasta la bandera

Imagen del pabellón del Hipódromo del Real Club Pineda de Sevilla, lleno hasta la bandera / Juan Carlos Vázquez

Miranda no negó que va a ser muy difícil evitar recortes en la PAC. Ahora mismo, los países están negociando el nuevo marco financiero plurianual y hay un grupo con Suecia, Dinamarca, Holanda y Austria que quiere un recorte fuerte de 138.000 millones de euros, sobre un presupuesto de algo más de un billón. Ello significaría un golpe fuerte para la PAC, que ya tenía visos de ser de las partidas más perjudicadas antes de iniciarse la negociación. De hecho, en mayo de 2018, explicó Miranda, la Comisión Europea ya propuso un recorte en la política agraria del 5,7%, que afectaba a España en un 3,5% en ayudas directas y en un 15% en el caso delos programas de desarrollo rural. En total, 2.400 millones de euros en cinco años. El peso andaluz en la PAC es más o menos del 30%, lo que en un cálculo apresurado supondrían 720 millones de euros.

La marcha de Reino Unido –que deja de aportar entre 10.000 y 14.000 millones– y las nuevas necesidades presupuestarias en inmigración, seguridad, defensa o I+D están en el trasfondo de “una situación de partida bastante negativa”, admite el secretario general de Agricultura.

Ante esto, veinte países se han unido –entre ellos Francia, Italia y Portugal, además de España– para exigir el mantenimiento de la PAC “en términos corrientes” en el próximo marco, lo que implicaría ya una cierta pérdida, ya que no se tiene en cuenta la inflación. Pero, según Miranda, “hay que medir los resultados por la dificultad” y conseguir este objetivo sería un éxito dado el punto de partida. “El tamaño del presupuesto global será clave (si es mayor, mejor para la PAC) y cuando se llegue a un acuerdo sobre eso (que Miranda cree que llegará en unos meses) se acelerarán todos los demás aspectos (el de la PAC entre ellos)”. Recordemos que el presupuesto se adopta por unanimidad de los países y después debe ser refrendado por el Parlamento Europeo.

María Jesús Catalá, directora territorial de Caixabank en Andalucía Occidental, en un momento de su intervención María Jesús Catalá, directora territorial de Caixabank en Andalucía Occidental, en un momento de su intervención

María Jesús Catalá, directora territorial de Caixabank en Andalucía Occidental, en un momento de su intervención

Respecto al contenido de la PAC en sí, será más verde y más flexible. El 40% del presupuesto total será para la aplicación de medidas relacionadas con el clima, el medio ambiente y la biodiverdidad. El cuidado del suelo, las cubiertas vegetales, la rotación de cultivos, o la reducción de emisiones estarán en el centro de una agricultura más digital y de mayor precisión. “Se trata de cambiar la forma de hacer agricultura; es verdad que muchas de estas cosas ya se vienen haciendo pero se trata de incrementar la escala”. El reto es hacer compatible eso con mantener e incluso incrementar la rentabilidad del agricultor, sobre todo teniendo en cuenta que “para muchos sectores ésta no sería posible sin ayudas”.

La flexibilidad de la nueva PAC, por otro lado, viene dada por el margen discrecional del que dispondrán los países. Será, afirma Miranda, como “una caja de herramientas” que permitirá “priorizar según las necesidades”. La Comisión Europea establece nueve objetivos dentro de tres grandes bloques: económico, clima y medio ambiente y jóvenes agricultores. A partir de ahí, y “al amparo de unas reglas comunes”, el país tiene margen. Ahora mismo, España está redactando el plan estratégico y el calendario es éste: “A mediados de 2020 se presenta a Bruselas el primer borrador, a principios de 2021 el definitivo y en 2022 entra en vigor”. Con esta flexibilidad, España jugará para que, en caso de tener menos recursos para repartir, el productor apenas lo note en su percepción individual, a través, por ejemplo de una definición de agricultor activo que concentre las ayudas en gente realmente vinculada al sector.

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