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Tribuna Económica

Gumersindo Ruiz

La estabilidad no existe, hay que votar

Aunque el mensaje más generalizado ha sido la conveniencia de buscar cualquier fórmula para no estar sin Gobierno, los principales partidos estaban dispuestos a ir a la contra si se pactaba con UP, y hemos visto también el slogan por parte de algunos empresarios: "Mejor elecciones que un acuerdo con UP", que fue contestado por la ministra de Economía. Se han ido sembrando dudas sobre la estabilidad de un Gobierno como el que habría podido formarse, y un boicot a los Presupuestos. Unas nuevas elecciones son una necesidad, tal como ocurre en Israel, y es frecuente en países del norte de Europa; votar exige un esfuerzo mínimo, es ridículo hablar de cansancio, y hay que votar todas las veces que sea necesario. Las coaliciones tampoco son la panacea, y los socialdemócratas, pese a aportar tanto al equilibrio de Alemania, han ido perdiendo votos, al apuntarse el centroderecha todos los éxitos. Las grandes empresas reclaman estabilidad política pero, siguiendo con Alemania, ningún país es políticamente tan estable, y sin embargo está entrando en recesión y arrastrando al resto.

Hay mensajes negativos que tratan de favorecer la abstención, y denigran la política con pobres aunque llamativos argumentos populistas, lo que favorece a algunos partidos. Seguir el juego a los que desprecian a los parlamentarios es no entender nuestro sistema democrático, y una trampa en la que no debemos caer. Varios hechos recientes muestran que no estamos parados. Uno es el inesperado aumento de los ingresos por IRPF, que suma a lo ya retenido más de 1.100 millones; otro, la inversión en vivienda pública, que con 325 millones en seis meses, es la mayor en tres años, y esto con un gobierno provisional; la reforma hipotecaria y de alquileres no ha espantado a la inversión, que se dispara a 2.780 millones; y decretos laborales sin consenso no han tenido los efectos desastrosos que algunos proclamaba. Son indiscutibles las ventajas de un gobierno o coalición estable, pero la estabilidad hoy no existe; viene determinada por la locura del Brexit , los tweets de Trump, el caos climático, o la confusión de la tecnología de la información; la empresa vive con todo esto, pero encuentra siempre campo para las reformas dentro de su propia casa. Hay que entender que a veces es la economía la que dicta o permite la política, y no al revés.

En un artículo titulado: Las mentes rígidas son atraídas por los extremos, Anjana Ahuja, de Cambridge, explica cómo slogans o mensajes estratégicos simplistas pueden cambiar la opinión y el voto, buscando coordinarlo con un resultado -un partido, una coalición conveniente- que parezca adecuado en una situación concreta. Esto se conoce como gerry-mandering, y es lo que estamos sufriendo con la llamada a la abstención y el vilipendio de la política. Manipulación psicológica o no, me quedo con una frase de Nelson Mandela, a quién su fundación recordaba en el décimo aniversario de su muerte, y que decía: "Me gustan los amigos que tienen mentes independientes, porque tienden a hacerme ver los problemas desde distintos ángulos". Sin embargo, Mandela tampoco era insensible a manipular un poco, y decía: "Tú dirige desde atrás, y deja creer a los otros que van por delante".

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