Riki Rivera. Músico y compositor

"Nosotros aprendimos mucho de los créditos de un disco"

"Nosotros aprendimos mucho de los créditos de un disco" "Nosotros aprendimos mucho de los créditos de un disco"

"Nosotros aprendimos mucho de los créditos de un disco" / jesús marín

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Responsable de muchos de los éxitos de India Martínez, Pasión Vega, Malú o Gonzalo Hermida, entre otros artistas, y ganador de un Goya en 2015 por la canción Niño sin miedo de la película El niño, el compositor, guitarrista y productor Riki Rivera (Cádiz, 1979) acaba de lanzar su primer proyecto personal, Estación Khandwa. Para su debut discográfico el músico ha apostado por un trabajo donde la guitarra flamenca es la protagonista absoluta, aunque "surfee y se moje un poco por distintos estilos". Un compacto lleno de "mensajes ocultos" y "códigos" que embarca al oyente "en una búsqueda".

-No se ha quedado dormido en ningún tren como Saroo Brierley, entiendo que ha cogido el suyo...

-Totalmente. He trabajado durante mucho tiempo para subirme a él. Hacer este disco ha sido cumplir un objetivo planteado desde hace tiempo. Ya había acumulado en mi cabeza muchas ideas y muchos fragmentos de música que, en algunos casos, provienen de las ideas que se quedaron fuera de mi trabajo para otra gente... Había que dar salida ya a todo eso, bueno, desde hace cuatro o cinco años, por lo menos.

Un Goya sirve para darte cuenta de que las cosas suceden y para darte alas y seguir inventando"

-Y llega ahora porque...

-Porque es su momento justo. A veces piensas: ¿y si hubiera empezado antes la carrera discográfica personal...? Pero creo que me he ahorrado algo de lo que he sido testigo en artistas muy jóvenes: no tener clara todavía tu personalidad, tu búsqueda. Yo ahora me siento pleno, no tengo ningún complejo, tengo toda la seguridad del mundo, pero también ganas e ilusión... Y, además, la propia deriva del público y de la música ahora es magnífica.

-¿En qué sentido?

-Pues en el sentido que creo que hay una gran parte del público, sobre todo joven, que es muy culto, que busca en la música y en la letra, mensaje, metáfora. Gracias a ese público tienen éxito artistas también jóvenes que lo están haciendo tan bien como Antílopez, El Kanka, Rozalén, gente que compone de una manera profunda, interesante y buscadora, y ese público canta de arriba abajo sus canciones. Me encanta este momento.

-Pero, después de tantos años de carrera, saca un disco físico cuando el formato tampoco está pasando por su mejor momento...

-¡Pero eso pone! (ríe) A ver, llevamos unos pocos de años diciendo que el formato físico se va a perder, pero, por ahora, ahí está. Creo que sería muy triste que se perdiera porque, fíjate, nosotros que somos de una generación que hemos vivido muchos cambios de formato, hemos tenido la suerte de aprender de los créditos. A mí me parece apasionante eso de abrir un disco y mientras lo escuchas ver quién grabó, quién mezcló, quién tocó allí, quién editó el disco, dónde y cuando se grabó... Nosotros aprendimos mucho de los créditos de un disco, así que hay que ser valiente y hay que apostar por ellos y fabricarlos, aunque algunos se queden en tu casa. Además, creo que se nos olvida que, aunque lamentablemente las tiendas de discos están desapareciendo, se hace una venta interesante en los conciertos.

-Es usted responsable de grandes éxitos de artistas que pertenecen a sellos muy potentes y, sin embargo, cuando hace su propio disco se aleja de la industria, ¿por qué?

-En realidad no me he alejado pero es que estamos en un momento en el que las discográficas, al menos con las que yo me he sentado, no tienen a un disco de guitarra y de este género entre sus prioridades, incluso hay veces que en los departamentos no hay gente especializada en el género. De todas formas, es cierto que tomé esta decisión porque quería sentirlo yo de principio a fin y hacerlo poco a poco, tranquilo, con un equipo donde la gente se sienta implicada con el proyecto y le vea el sentido. Pero esto no es una crítica a los grandes sellos, es que más bien me he planteado esto como un comienzo, un primer trabajo que tener para cuando más adelante se quieran sumar colaboradores o multinacionales. El soporte que te da una compañía adjunta a medios o una multinacional es impagable.

-¿Por qué escogió la historia real de Brierley como hilo conductor de este trabajo?

-Yo tenía claro que cuando hiciera un disco tenía que contar un historión. Y di con él cuando vi la película Lion. Me explotó el cerebro, me transportó esta historia de un niño que se pierde en la estación de tren de Khandwa y da con su familia 25 años después. Sentí que era justo lo que quería contar, la historia de una búsqueda, crear un concepto Khandwa. Explicar con mi música que las personas no sólo no deben dejar de buscar sino que no pueden porque en el momento en el que dejes de buscar la vida se convierte aun más en un laberinto. ¿Cuál es tu Khandwa? ¿Cuál es tu búsqueda? Esa es la pregunta.

-¿Para qué sirve un Goya?

-Sirve para darte cuenta de que esas cosas pasan y que te pueden pasar a ti con esfuerzo y trabajo. Sirve para darte cuenta de que las cosas suceden y para darte alas y seguir inventado. Sirve como recordatorio de que si se te vuelve a ocurrir una idea, si sientes el pálpito de que tienes algo bueno entre tus manos, hay que desarrollarla hasta el final porque un día lo hiciste y te dio un premio. Y te puede volver a pasar, ¿por qué no?

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