Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres

"La conciliación son los abuelos"

Laura Baena. Laura Baena.

Laura Baena. / M. G.

Laura Baena (Málaga, 1981) es la presidenta de Asociación Yo No Renuncio y fundadora del Club de Malasmadres, un movimiento social con casi un millón de seguidoras en España. Creativa publicitaria y madre de tres hijas, trabaja para desmitificar la maternidad sin empoderar ningún modelo y romper con la figura de la “madre perfecta”. El pasado día 11 entregó al ministro de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones, José Luis Escrivá, el manifiesto Esto No Es Conciliar, junto con 280.000 firmas, en el que se reclaman cuatro medidas urgentes para que las familias puedan conciliar.

–Defina conciliación.

–La gran pregunta... Es un problema social muy complejo. Llevamos luchando 5 años por conciliar. La conciliación es un cuento chino que nos creímos las mujeres, que creímos que podíamos llegar y hacer lo que quisiéramos hacer y que no habría barreras al ser madres. Todos podemos conciliar, tengamos o no hijos, porque es el equilibrio sano entre la vida familiar y la vida laboral, y eso a día de hoy no existe. No estemos conciliando, estamos renunciando. Y eso viene de una cultura aprendida de presencialismo, que prima el uso del tiempo laboral frente al familiar y personal.En la pandemia se ha demostrado que el teletrabajo o que no estar físicamente en el trabajo es posible, pero lo que hemos hecho no es teletrabajar: teletrabajar con hijos no es como debe ser de cara al futuro. Sí se ha visto que otros modelos de trabajo que son posibles.

–¿Cuáles son las medidas necesarias para alcanzar esa conciliación?

–Llevamos 5 años analizando, concienciando y visibilizando el problema de la conciliación, que es un camino conjunto de todos los agentes sociales: familias, empresas, Gobierno y sindicatos. Es una corresponsabilidad social, porque el cuidado de los hijos debería ser eso. La maternidad destapa los roles tradicionales y obliga a la mujer a renunciar. Pedimos un plan nacional de conciliación que incluya medidas mínimas que afecten a todas las esferas, como permisos laborales intransferibles de maternidad y paternidad, cuotas en las empresas, bolsas de horas, permisos por hijos enfermos... Con la pandemia hubo que optar por medidas correctoras temporales. Reclamamos bajas inmediatas a los padres y madres cuyos hijos entren en contacto con un positivo Covid-19, porque ¿qué hacemos si tenemos que trabajar y los hijos están en cuarentena? Esta situación ha puesto de manifiesto la falta de conciliación, de pilares sostenibles y estructuras que apoyen a las familias. Me decías antes ¿qué es la conciliación? Pues la conciliación son los abuelos, son los colegios abiertos porque, aunque no sean lugares de cuidado, lo son en esta sociedad donde no hay estructuras de apoyo a la conciliación. El teletrabajo bien regulado con perspectiva de género es una buena medida de conciliación. También asegurar la adaptación y la reducción de jornada sin pérdida salarial, y una ayuda económica a las familias que tienen que trabajar fuera de casa. Hay situaciones desesperantes en las que se está eligiendo entre salud o comer y eso no puede ser.

–La pandemia ha puesto de manifiesto una situación insostenible para muchas familias. ¿Hemos aprendido algo?

–Hemos aprendido nosotras. Hemos asumido la cuota de responsabilidad de las familias, sobrevivido como hemos podido, adaptando nuestra vida, pero la cuota de responsabilidad de algunas empresas y el Gobierno no está yendo de la mano. Hay un aprendizaje positivo: esto ha venido a cambiar los modelos de trabajo, a hacernos reflexionar sobre lo mal que lo hacíamos en temas de conciliación y a empezar a visibilizar que una sociedad que no apoya los cuidados y a la infancia, que no tiene un plan de vuelta al colegio con medidas de conciliación, que una sociedad o un Gobierno que espera que las familias seamos responsables pero que no nos pone estructuras de apoyo es un país sin futuro.

–El curso escolar que acaba de empezar se prevé complicado. ¿Considera acertadas las medidas?

–Son insuficientes. El Plan me cuida está desde el estado de alarma, no se ha modificado y es insuficiente. No se han cumplido con las promesas de mayo de bajar las ratios, doblar profesorado y adecuar espacios. Cada comunidad ha ido por su lado, no hay centralidad, y eso ha hecho que la vuelta al colegio haya sido desastrosa y generado mucho miedo e incertidumbre en las familias. Sanidad sabía que iba a pasar, ¿por qué hemos tenido estos dos meses un poco de flexibilidad a nivel de turismo y ocio y no se han tenido medidas más estrictas cuando sabíamos que eso podía ir en perjuicio de la normalidad tan necesaria para las familias? ¿Y por qué no se ha trabajado con más tiempo en ese plan de vuelta al colegio?

–Celáa ha afirmado que la función del colegio no es la conciliación y las familias deben responsabilizarse...

–Eso no es así, la responsabilidad del cuidado de los hijos y de la conciliación es compartida, aparte de todos los agentes sociales. Un país que no entienda eso es un país sin futuro. Un país con futuro no dice que en las escuelas no se puede conciliar. Con las escuelas se puede conciliar, igual que con los abuelos, porque son los únicos pilares que permiten a padres y madres trabajar.

–Se reividica contra la figura de la "madre perfecta". ¿Por qué no hemos logrado desligarnos de ese papel?

–Hay que dar tiempo. Somos la primera generación de mujeres a las que nos han enseñado a ser independientes, a crecer de manera individual sin renunciar a nada, pero venimos de una generación con un modelo de maternidad obsoleto. Tenemos que romper esa barrera y luchar por un modelo de maternidad distinta, en paralelo a un modelo de trabajo distinto. Porque por mucho que sepamos que no somos la madre perfecta ni queremos serlo, si eso no va unido a una evolución social, a la corresponsabilidad de las empresas, a un Gobierno que apoye con leyes que sean palancas de cambio... difícilmente romperemos esa barrera.

–El teléfono amarillo de la conciliación echará humo.

–Al principio de la pandemia lo más demandado eran los ERTE y después el teletrabajo; ahora bajas y cuarentenas. Hay gente que llama incluso porque no sabe cómo decir que está embarazada en la empresa.

–Si se repitiera la situación de marzo...

–El camino es el que estamos haciendo: intentar exigir el plan de medidas de conciliación a medio y largo plazo. Aunque no haya un confinamiento como el de marzo, ya hay miniconfinamientos y para que las familias seamos responsables necesitamos ese plan y que el Gobierno se implique.

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