La crisis catalana

CDR: el brazo anárquico del soberanismo que promete ser "ingobernable" el 21-D

  • Inquietud por la anárquica respuesta a la reunión del Consejo de Ministros en Barcelona

  • Los choques con los Mossos han disparado las alarmas en las filas de JxCat y ERC

Corte de tráfico organizado por los Comités de Defensa de la República (CDR ) en la AP-7 a su paso por L'Ampolla (Tarragona) el pasado 8 de didiembre. Corte de tráfico organizado por los Comités de Defensa de la República (CDR ) en la AP-7  a su paso por L'Ampolla (Tarragona) el pasado 8 de didiembre.

Corte de tráfico organizado por los Comités de Defensa de la República (CDR ) en la AP-7 a su paso por L'Ampolla (Tarragona) el pasado 8 de didiembre. / Jaume selart (EFE) / Archivo (Tarragona)

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Los Comités de Defensa de la República (CDR) se han convertido, en tan solo un año, en uno de los actores más relevantes del independentismo, con una estructura anarquizante, descentralizada y sin líderes visibles, que inquieta a los partidos soberanistas por el carácter imprevisible de sus acciones.

Su protagonismo en los últimos meses, y especialmente los choques con los Mossos d'Esquadra en algunas movilizaciones, han disparado las alarmas en las filas de JxCat y ERC y en el Govern de Quim Torra, que oscila entre el apoyo a las reivindicaciones de los CDR y el temor a que sus acciones agrieten el relato de no violencia que quiere seguir preservando el grueso del soberanismo.

A diferencia de las dos grandes entidades soberanistas, la ANC y Òmnium Cultural, que siempre han buscado coordinarse con el Govern, los CDR actúan sin querer supeditarse a estrategias institucionales y, para este 21-D, ante la reunión del Consejo de Ministros en Barcelona, han prometido ser "ingobernables".

¿Cómo surgieron?

En las semanas anteriores al referéndum unilateral del 1 de octubre de 2017, desde entornos de la izquierda independentista surgieron los Comités de Defensa del Referéndum en diferentes puntos de Cataluña, con el objetivo de garantizar la apertura de locales de votación para el 1-O.

Fue la primera vez que se hablaba de los CDR, unas siglas con reminiscencias de los Comités de Defensa de la Revolución cubanos.

A raíz de la declaración unilateral de independencia en octubre de 2017, su denominación fue actualizada, de manera que esos grupos de acción ciudadana, sin cabezas visibles ni portavoces, pasaron a llamarse Comités de Defensa de la República.

Después de cinco años en los que la iniciativa de las movilizaciones del independentismo había sido prácticamente monopolizada por la ANC y Òmnium Cultural, los CDR también pasaron a asumir, a partir de ese momento, un papel relevante en la calle.

¿Cuál es su funcionamiento?

Los cerca de 300 CDR existentes -constituidos a diferentes niveles, desde células locales o de barrio hasta comités de ámbito profesional o sectorial, en los que a menudo los activistas vinculados a la izquierda independentista tienen un peso significativo- actúan de manera autónoma y asamblearia, debaten y deciden las acciones que llevan a cabo en su área de actuación.

También se coordinan a nivel de toda Cataluña cuando las acciones a realizar tienen un carácter general, como es el caso de este viernes, para el que preparan movilizaciones con el lema El 21-D seremos ingobernables.

¿Qué estrategia propugnan?

Los CDR alegan que su vía es el "pacifismo activo" para construir la república catalana, aunque desde la pasada primavera están en el punto de mira de la Fiscalía, que ve en sus actuaciones "vandalismo y violencia".

Sus proclamas en favor de la desobediencia civil sintonizan con los planteamientos antisistema de la CUP y otras organizaciones de la izquierda independentista, y su estrategia de acción supera en intensidad a las tradicionales convocatorias de la ANC y Òmnium, lo que ha provocado situaciones de tensión con los Mossos.

Acciones más polémicas

Los primeros enfrentamientos tuvieron lugar aún bajo la aplicación del artículo 155 de la Constitución, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy controlaba la Generalitat.

El pasado 25 de marzo, a raíz de la detención en Alemania del ex president Carles Puigdemont, miles de activistas convocados por los CDR cortaron carreteras y protagonizaron una concentración de protesta en los aledaños de la Delegación del Gobierno en Cataluña que terminó con incidentes y choques con los Mossos, que practicaron varias detenciones.

En Semana Santa, todavía con la Generalitat intervenida por el 155, activistas de los CDR cortaron algunas vías, ocuparon peajes de la red de autopistas en Cataluña y levantaron barreras.

En el primer aniversario del 1-O, casi cinco meses después de levantarse el 155, volvieron a ser motivo de polémica: después de que el president Quim Torra les animara a "apretar" al Govern para que no afloje en el camino hacia la independencia, los CDR llevaron a cabo cortes de carretera y de calles en el centro de Barcelona y, por la tarde, una manifestación independentista acabó con decenas de activistas intentando entrar por la fuerza en el Parlament, hasta que fueron dispersados por agentes antidisturbios de los Mossos.

Dos días antes, los Mossos habían cargado contra manifestantes independentistas que querían impedir una movilización en Barcelona de la asociación de policías y guardias civiles Jusapol, unos altercados que concluyeron con seis detenidos y 24 personas heridas.

Precisamente por esa actuación policial, los CDR pidieron la dimisión de Torra y del conseller de Interior, Miquel Buch, a quienes tildaron de "traidores".

Las tensiones con los Mossos y las cargas volvieron a aflorar durante las movilizaciones de protesta organizadas en diferentes puntos de Cataluña con motivo del Día de la Constitución.

¿Qué movilizaciones preparan para el 21-D?

Los CDR han llamado a concentrarse en los aledaños de la Llotja de Mar desde primera hora de la mañana para llevar a cabo su protesta, en lo que puede ser el punto de mayor tensión con las fuerzas de seguridad que protejan el edificio.

Ya ese jueves por la tarde los CDR han convocado frente al Palau de Pedralbes una "concentración de rechazo" a la reunión que mantendrán los presidentes Pedro Sánchez y Quim Torra.

Preocupados precisamente por el auge de los CDR y el poco control que partidos e instituciones ejercen sobre sus acciones, sectores soberanistas han impulsado la creación de "grupos de interposición" para evitar choques entre manifestantes y Mossos.

Estos grupos se están organizando bajo el nombre de Escudos por la República Catalana, que desde este lunes tienen cuenta propia en Twitter, en la que se explica que la iniciativa nace con el fin de "hacer frente a la violencia en manifestaciones no violentas", aunque han anunciado que no llegan a tiempo de actuar el 21-D.

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