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Elecciones generales del 10-N

Resultados 10-N: Podemos sigue en declive, pero se aferra a la coalición

  • La formación morada pierde fuelle, se deja medio millón de votos, pero Iglesias insiste en la "necesidad" de formar un Gobierno de coalición con el PSOE

Irene Montero, Alberto Garzón y Pablo Iglesias durante su intervención en la noche electoral del 10N, en el Espacio Harley de Madrid. Irene Montero, Alberto Garzón y Pablo Iglesias durante su intervención en la noche electoral del 10N, en el Espacio Harley de Madrid.

Irene Montero, Alberto Garzón y Pablo Iglesias durante su intervención en la noche electoral del 10N, en el Espacio Harley de Madrid. / Alberto Paredes (EP)

Su gran divisa ha sido la coherencia y se ha limitado a repetir la campaña del 28 de abril, confiado en mantener el tipo y en que, esta vez, los socialistas acabarían pasando por el aro de la coalición. Pablo Iglesias se encomendó en campaña a las segundas oportunidades. "Las cosas no siempre salen a la primera", repitió como un mantra, pero el lento declive de Unidas Podemos se ha consolidado. Los 71 escaños de las generales de 2015 se redujeron a 69 en junio de 2016; el bajón se personó el 28 de abril, con 42 escaños, y anoche se le cayeron a Pablo Iglesias otros siete huevos de la cesta y medio millón de votos.

Y se le han escapado desde la mismísima matriz, puesto que Unidas Podemos-IU-Equo ha perdido los siete escaños, mientras que En Comú Podem, su marca catalana, ha revalidado los siete que consiguió en abril, como ha hecho la marca gallega, Podemos-EU, que conserva los dos que obtuvo el 28-A, por Pontevedra y La Coruña.

En el País Vasco, la coalición también ha perdido un escaño, de los cuatro de las pasadas elecciones pasa a tres.

Pierde representación en cinco comunidades

Unidas Podemos ha perdido representación en cinco autonomías, logrando seis diputados por Andalucía, tres menos que el 28-A (con pérdidas en Málaga, Cádiz y Huelva); dos en Canarias, perdiendo un diputado en la circunscripción de Las Palmas y conservando el logrado en Santa Cruz de Tenerife; cinco en la Comunidad de Madrid, uno menos; y cuatro en la Comunidad Valenciana, pierde uno de los dos diputados que logró en Alicante.

La coalición mantiene el único diputado que tenía en Aragón (Zaragoza), Navarra y Asturias, así como los dos que logró hace seis meses en Baleares, y no logra representación en lugares donde ya no tenía: Cantabria, Castilla - La Mancha, Castilla y León, Extremadura y La Rioja.

Iglesias dedicó los últimos días de campaña a apelar al votante socialista. Todo el espacio de la izquierda ha quedado para Unidas Podemos, interpretaban en el partido. Pero los de Pablo Iglesias bajan tanto en el número de votos como en el porcentaje con respecto a las elecciones del 28-A. Las encuestas le auguraban un ligero descenso y que Más País, la marca de su ex amigo Íñigo Errejón, apenas le iba a toser. La venganza es un plato que se sirve frío y los viejos camaradas se han quedado helados. El uno, Errejón, se ha quedado muy por debajo de sus expectativas y el otro, Pablo Iglesias, sigue perdiendo fuelle.

A los "socialistas de corazón"

La negativa de Sánchez a un Gobierno conjunto desde la investidura fallida de julio ha permanecido incólume y además Iglesias se negaba en redondo esta vez a dar de nuevo un paso atrás. "No me presentaría a las elecciones si fuera a aceptar un veto", dijo. Unidas Podemos confiaba en arañar votos al PSOE. Buscaba el apoyo del votante del PSC desencantado con Sánchez. Aspiraba a convertir en buenos resultados la movilización que ha percibido durante la campaña, con llenos en la mayoría de ciudades que han visitado.

El candidato morado apeló a los votantes "socialistas de corazón" que, decía, se sienten huérfanos por lo que considera "un giro a la derecha" de Sánchez. Y esta noche electoral lamentaba que la extrema derecha ha salido reforzada de las urnas. "Estas elecciones solo han servido para que tengamos una de las extremas derechas más fuertes de Europa", afirmó anoche Iglesias.

Iglesias ha tendido de nuevo la mano a Sánchez, glosando la "necesidad histórica" de formar un Gobierno con estabilidad que garantice las políticas sociales imprescindibles. Está más débil, pero insiste en la coalición, con una mayoría por la izquierda que pasaría de nuevo por los independentistas...

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