Feria

El oxígeno de la Feria del Mediodía

  • Raffaella y Stella Cuccurullo, dos guapas hermanas italianas, reparten abanicos por el centro para refrescar a los visitantes

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Cuando el calor aprieta en la Feria del Mediodía y falta el aire, el abanico se convierte en un elemento preciado para todos los visitantes. Desde los pies del Vesuvio napolitano hasta la falda de la Alcabaza, llegaron Raffaella y Stella Cuccurullo, dos guapas hermanas italianas, que reparten cada día abanicos para combatir las altas temperaturas y hacer más llevaderas las tapas. "Dame un abanico,socia", grita un joven a Raffaella mientras camina por la Plaza de los Burros. "Trae uno, guapa, que me haga un poco de aire", implora a Stella una señora mayor con salero.

La anécdota más graciosa que les ha pasado en la Feria ha sido el encuentro con José Mercé que las paró y les pidió un abanico "para hacerse aún más aire".

Con una camiseta que simula a la botella de Sandevid y con una falda corta como vestuario son algunas de las trabajadoras más preciadas de la Feria. "A veces parecemos dos tintos de verano andantes, pero sólo nos emborrachamos de la alegría de la Fería y de la gente", asevera Raffaella.

Las hermanas napolitanas y sus abanicos de cartón con publicidad del tinto de verano Sandevid son ya un referente en la Feria. No hay calle del centro en las que no haya un obsequio de la conocida marca de tinto. "Nos piden abanicos gente de todas las edades:viejos, niños. A los niños le gusta mucho, algunos no saben para qué sirve y cuando ven que les da fresquito se divierten mucho jugando", asegura Raffaella.

Aunque parezca mentira los hombres son los que más demandan estos abanicos. "La gente mayor y más los hombres que las mujeres, porque las mujeres ya llevan ellas el suyo propio. Aunque también a muchos hombres les fastidia que les demos el abanico porque lo ven como un objeto femenino y nos dicen que no nos equivoquemos" manifiesta Stella.

Las hermanas Cuccurullo caminan por todo el centro durante las máximas horas de calor. La base de operaciones está en la Plaza de San Pedro donde reponen los abanicos una vez que se les agotan. Las dos napolitanas están encantadas de trabajar en la Feria, a pesar del intenso calor. "Te lo pasas bien trabajando, aunque las primeras horas son pesadas porque el sol es muy fuerte y hay poca gente, pero a partir de las 2.30 ya se llena todo y empiezas a pasártelo mejor con toda la gente pidiéndote abanicos", comenta Raffaella, la morena de las dos. Su compañera y hermana se muestra de acuerdo al afirmar que "está bien trabajar aquí porque te encuentras a todo el mundo, a gente que no ves desde hace mucho tiempo, lo más pesado es andar contanto sol y calor y además en las horas del almuerzo".

Los visitantes que sientan calor y pasen por el centro podrán encontrar hasta mañana a estas dos bellezas llegadas desde Nápoles que oxigenan cada día el centro de Almería para hacer una Feria menos calurosa y hacen más pasajera y agradable la estancia con su simpatía y salero.

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