Finanzas

Microorganismos, los aliados de la agricultura sostenible

  • Un proyecto en el que colabora Cajamar concluye la factibilidad de controlar las poblaciones de nematodos con productos de origen bacteriano, llegando a reducir las poblaciones en el suelo

Para una agricultura cada vez más rentable y sostenible es necesaria una buena salud del suelo. La producción agrícola actual requiere de estrategias que reduzcan los insumos de agua, fertilizantes y pesticidas, para asegurar el rendimiento vegetal a un costo relativamente bajo sin deterioro de la fertilidad del suelo. Los microorganismos son imprescindibles para mantener la fertilidad y salud de los suelos agrícolas para desarrollar cultivos sanos y vigorosos, lo que determina alimentos más saludables libres de residuos para la alimentación humana y animal, además de un menor impacto ambiental.

Los microorganismos asociados a las raíces de las plantas mejoran, estimulan y facilitan el sano desarrollo de la planta a dosis inferiores de fertilizante nitrogenado, fosforado u otros necesarios para un rendimiento rentable. Estos microorganismos son mayoritariamente de naturaleza bacteriana y mediante su correcta aplicación permiten mejorar la absorción de fertilizantes, además de proteger a las raíces del ataque de fitopatógenos. La agricultura actual demanda el uso reducido de plaguicidas de síntesis químico y la utilización cada vez mayor de agentes biológico para el control de plagas y enfermedades, haciendo los sistemas más sostenibles, explica Alicia Mª González Céspedes, de la Estación Experimental Cajamar, en un artículo publicado en la web de la entidad.

Mediante su correcta aplicación permiten mejorar la absorción de fertilizantes

Durante varios años la aplicación de nematicidas químicos fue una tendencia generalizada en muchos países para disminuir los daños ocasionados por nematodos, aunque su uso se ha visto limitado por el incremento de sus costos y provocar selección de microflora en el suelo, degradante de las sustancias activas, destrucción de enemigos naturales, un rápido resurgimiento de las poblaciones tratadas, aparición de especies secundarias, así como peligros directos e indirectos para el hombre y el medio ambiente. "Esto ha dado lugar a la búsqueda de alternativas biológicas como parte de los programas de manejo integrado de plagas".

Dentro de las plagas de nematodos, el nematodo formador de agallas (Meloidogyne spp), es la especie más dañina en cultivos causando serios problemas como retraso en el crecimiento radicular y vegetativo, así como disminución en la producción. Dentro del género Meloidogyne, lasespecies que mayor incidencia presentan en el territorio nacional son Meloidogyne javanica y Meloidongyne incógnita.

Los nematodos son plagas difíciles de combatir por varias causas; su hábitat (el suelo) y la existencia de fases resistentes obligan a emplear métodos en muchos casos de carácter altamente biocida. El problema del uso de nematicidas químicos es que afecta a la microbiología del suelo produciendo desequilibrios de la biología y del suelo, generando riesgos de recolonización por otros organismos no deseados. Es sabido que ciertas bacterias de la rizosfera, conocidas como rizobacterias, además de ser promotoras del crecimiento vegetativo se han utilizado como agentes de biocontrol en diversos cultivos y tienen gran potencial para el control de nematodos. La utilización de bionematicidas de origen natural y bacteriano pretende evitar el efecto de los nematodos sobre los cultivos sin causar un perjuicio en el resto de la microbiología del suelo.

Desde 2016 la Fundación Cajamar colabora en un proyecto I+D titulado 'Desarrollo de principios activos innovadores con base biológica para la aplicación en agricultura', Bioprim 16, (DI-20160112 financiado por el CDTI) liderado por LIDA Plant Research y en el que colabora también el centro tecnológico AINIA. El objetivo general del proyecto fue el desarrollo de un principio activo basado en un microorganismo que presente capacidades bioestimulantes y nematicidas para los cultivos hortícolas. Este proyecto tenía una duración de 26 meses donde se contempló varias etapas.

Después de varios ensayos, se obtiene como conclusión que el control de las poblaciones de nematodos en los suelos agrícolas con productos de origen bacteriano es factible, llegando a reducir las poblaciones en el suelo en porcentajes elevados, con respecto al no control de los mismos, siendo respetuosos con el resto de los microorganismos del suelo y medio ambiente. Aunque no se erradicó el problema de los nematodos en el suelo, si se reduce su incidencia en las raíces de las plantas.

Raíz de tomate sin control de nematodos.

Raíz de sandía sin control de nematodos.

Raíz de tomate con control de nematodos.

Raíz de sandía con control de nematodos.

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