Finanzas

Miguel Cárceles, ejemplo de que el banco va más allá de los fríos números

  • Es uno de los en torno a 180 voluntarios de la ‘la Caixa’ en Almería

  • Su labor abarca desde compartir actividades lúdicas con personas más vulnerables a la formación financiera

Miguel Cárceles, voluntario de 'la Caixa' en Almería Miguel Cárceles, voluntario de 'la Caixa' en Almería

Miguel Cárceles, voluntario de 'la Caixa' en Almería / Rafael González (Almería)

La acción social es uno de los pilares del plan de responsabilidad social corporativa de CaixaBank, pero para que ésta sea posible se requiere de personas dispuestas a entregar su tiempo a otras, que por sus circunstancias, necesitan aprender cuestiones que, si para algunos con más fortuna son obvias, para otros no lo son tanto o, simplemente atención, compañía o algo tan básico como percibir cariño. En Almería, ‘la Caixa’ cuenta con en torno a 180 voluntarios, de los que alrededor de 70 son empleados o exempleados y el resto familiares, amigos y clientes. Miguel Cárceles es uno de los rostros amables que hacen posible esta labor en la provincia almeriense.

Nacido en Águilas (Murcia), reside en Almería desde 1983. Desde el año 77 ha estado ligado a las finanzas. Comenzaba en Málaga en el Banco de Crédito e Inversiones; después de una serie de compras, absorciones e integraciones protagonizadas por el Banco Central, Banco Alcalá, Banco Ganada hizo que Cárceles pasase por distintas entidades hasta recalar en el Banco Granada-Jerez en Almería, ciudad a la que llegó en 1983. Como recuerda fue por el 96 cuando se encontraba bajo el paraguas de ‘la Caixa’, que se hizo con el banco en que trabajaba. La fidelidad con la última ha sido mutua hasta culminar su carrera profesional, pero a día de hoy sigue ligada a ella, ya como jubilado pero de manera muy activa, a través de su red de voluntarios.

Enseña aspectos básicos como un presupuesto familiar a personas en riesgo de exlcusión social

Miguel habla con afecto de todas las experiencias vividas a través de la acción social y en sus palabras se muestra la satisfacción por el aprecio devuelto por parte de sus receptores. Como relata, sus andanzas por el lado más social estaba muy alejado de los números, fue como Rey Mago para acompañar en las navidades a los miembros de Asalsido (Asociación Almeriense para el Síndrome de Down). Esta actividad, que sigue realizando, la lleva a cabo junto a otros cinco compañeros, para completar la representación de los tres reyes con sus pajes. Con este colectivo también ha representado una obra teatral con lleno en los auditorios, recorriendo la gira las ciudades de Almería, Málaga y Granada, quedando pendiente Murcia y Jaén tras el parón debido a la irrupción de la COVID-19.

Por otro lado, con el equipo de voluntarios de la entidad ha procedido a plantaciones de árboles en Vélez Rubio, limpieza de playas en Cabo de Gata, a disfrutar de un día social en la playa con menores de El Puche, a aportar su ayuda en el comedor social de Alcalde Muñoz en la capital, a marchar de acampada con jóvenes de la asociación ‘A tiempo’ e incluyo a cartearse con presos para que estos no se terminen de desligar de la realidad que acontece fuera de las paredes del Acebuche.

Cuentacuentos, ayuda a la comprensión lectora, iniciativas sobre digitalización y otras para facilitar la inserción laboral como enseñar a hacer un currículo o formación en empleabilidad son otras labores que desarrollan los voluntarios. En esta línea, y en base a su experiencia, también aproximan el mundo de la banca a los usuarios de los talleres de educación financiera a personas en riesgo de exclusión social y que, en la provincia almeriense, han realizado en mayor medida con Noesso y, también con El Saliente y Cruz Roja. Enseñan, de manera muy participativa, aspectos básicos que pueden contribuir de forma muy fructífera a su día a día. Durante dos jornadas, antes de la crisis impartidas de manera presencial y desde marzo en formato online, como expone Miguel, explican en qué se fundamenta el presupuesto familiar, qué es un banco y aspectos ligados al mismo como qué es una cuenta bancaria, una tarjeta de crédito o débito, “sorprende que hay jóvenes que no saben para qué sirve una tarjeta”. Estas nociones son necesarias, sobre todo, para quienes apenas llegan a final de mes: “Les enseñamos a hacer un presupuesto familiar, así sabiendo los ingresos que tenemos en un mes vemos en qué nos gastamos el dinero y, en lugar de prescindir, les enseñamos a rebajar, intentar a que aprendan a que el ahorro es un gasto necesario, y así podremos cubrir cualquier imprevisto”.

Para cerrar el ciclo, voluntarios con experiencia como Miguel también realizan cursos internos de formación de nuevos voluntarios para que esta gran labor no cese y crezca.

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