Finanzas

Reciclarse, una necesidad vital en el sector agro, según David Uclés

  • El economista de Cajamar analiza la importancia de la formación como un valor añadido clave

Acción formativa de Cajamar con la directiva de Eurochamp SAT, en La Rioja, celebrada hace unos meses. Acción formativa de Cajamar con la directiva de Eurochamp SAT, en La Rioja, celebrada hace unos meses.

Acción formativa de Cajamar con la directiva de Eurochamp SAT, en La Rioja, celebrada hace unos meses. / diario de almería

"Antes, el que no servía para estudiar se quedaba en el campo; hoy, para quedarse en el campo, hay que estudiar". Esta es una de las frases que resumen el artículo que David Uclés, director del Servicio de Estudios Agroalimentarios de Cajamar, ha publicado en la web corporativa de la caja rural. Bajo el título 'Hoy, para quedarse en el campo, hay que estudiar', Uclés hace hincapié en la importancia de de que el sector agroalimentario se forme continuamente para no perder un ápice de competitividad, además de repasar la apuesta que hizo la coooperativa de crédito almeriense por la formación de directivos y agricultores hace ahora seis años.

El economista señala que fue profesor asociado a la UAL durante doce años, compaginándolo con otros ámbitos profesionales. La docencia le permitía estar en contacto con los jóvenes, conocer sus aspiraciones y descubrir sus formas de pensar a través de sus preguntas.

La cooperativa ha reorganizado su oferta educativa con distintos niveles de profundidad

"Mi llegada al Grupo Cooperativo Cajamar me obligó a dejar aquella actividad, los viajes frecuentes no son compatibles con un calendario escolar rígido, así que me quedó cierta congoja en el corazón. Pero el karma es generoso y rápidamente surgió la posibilidad de volver a dar clases, esta vez dentro de lo que llamamos en su día Escuela de Consejeros del Grupo Cooperativo Cajamar, hoy Formación ADNAgro-Food. El cambio era sustancial, el público no iba a estar formado por estudiantes sin experiencia profesional; al contrario, tendría delante personas que podrían contrastar rápidamente nuestras informaciones con su experiencia personal (muchas de las veces más dilatada que la mía propia) y seguramente aumentarían las probabilidades de que me dejaran fuera de juego con alguna pregunta. Por otra parte, este perfil de alumno posiblemente necesitaría un tipo de comunicación menos formal que el habitual en las facultades, ya que presumía que los niveles formativos previos serían más discretos que los de nuestros bachilleres", desgrana.

Los 'profesores' de Cajamar son conscientes de que el proceso de aprendizaje es "bidireccional", y no siempre son los alumnos los que más aprenden. Reconoce que hubo que aparcar muchos tecnicismos, pero la complejidad de los mensajes se podía mantener intacta. "Los alumnos no solo lo aprenden rápido, sino que con la misma velocidad visualizan las consecuencias que para la agricultura española y para sus cooperativas y explotaciones pueden tener la mayor parte de los fenómenos que les describimos. Un amigo profesor, a caballo entre la universidad y las escuelas de negocio lo explica muy bien. Dice que él cuenta prácticamente lo mismo en la facultad y en los másteres, y que lo que cambia es la actitud de los receptores. Los universitarios no suelen tener el bagaje de los profesionales, de forma que mientras los unos se limitan a archivar en su mente los mensajes, los otros los confrontan con su experiencia y no dudan en mostrar su grado de acuerdo o desacuerdo con esos mismos mensajes", señala.

Uclés recuerda que fue un consejero de una pequeña cooperativa valenciana quien le dio la clave de que antes, el que no servía para estudiar se quedaba en el campo, mientras que hoy, para quedarse en el campo, hay que estudiar. "La complejidad del mundo global, interconectado y en proceso de digitalización precisa más conocimiento que nunca para la mayoría de las actividades. Y la agricultura no es una excepción. A los conocimientos técnicos sobre el cultivo o los animales, hay que sumar los económico-financieros para la gestión empresarial de la explotación, y ahora también los relacionados con las tecnologías que se aplican o se van a aplicar al entorno agropecuario para la mejora de los procesos".

Por ello, Cajamar ha reorganizado su oferta formativa, apunta David Uclés, dotándola de diversos niveles de profundidad y ampliando su horizonte a otros ámbitos del sistema agroalimentario de nuestro país. "Aspiramos a ser un socio estratégico para nuestro campo, no un mero agente financiero especializado, y esperamos contribuir al desarrollo de la agricultura, la ganadería y la industria de los alimentos también desde el frente de la formación empresarial especializada", concluye.

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