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La UAL da la clave para conservar las cuevas turísticas de posibles daños

  • Diseñan un sistema de modelización matemática que predice el valor acumulado de dióxido de carbono en su interior en las horas de apertura

la Geoda de Pulpí se ha convertido en el gran reclamo natural de la provincia de Almería. De hecho, unas 6.000 personas pasaron durante su primer mes de apertura al público. la Geoda de Pulpí se ha convertido en el gran reclamo natural de la provincia de Almería. De hecho, unas 6.000 personas pasaron durante su primer mes de apertura al público.

la Geoda de Pulpí se ha convertido en el gran reclamo natural de la provincia de Almería. De hecho, unas 6.000 personas pasaron durante su primer mes de apertura al público. / Víctor Visiedo (Pulpí)

La Universidad de Almería es cada vez más una referencia dentro del sistema educativo nacional pese a su juventud, pero es que a nivel de investigación ya se puede dar por hecho que lo es.Casi constantemente, sus investigadores sorprenden con nuevos descubrimientos y avances. El último de este prolífico bagaje ha sido publicado hace unos días por la Fundación Descubre, institución privada sin ánimo de lucro impulsada por la Consejería de Economía.

En este caso han sido cinco los investigadores, cuatro de ellos de la UAL, quienes han publicado un nuevo método que predice el valor acumulado de dióxido de carbono (CO2) en el interior de cuevas turísticas durante las horas de apertura, y así poder fijar el número máximo de visitas y en qué régimen se hacen.Con un artículo que tiene por título ‘Modeling carbón dioxide for show cave conservation’, publicado en la revista Journal for Nature Conservation, los autores del estudio trasladan el contenido de su investigación, llevada a cabo en la Cueva de ‘El Soplao’, en Cantabria, para que pueda ser aplicado por cualquier órgano gestor de este patrimonio natural.

El objetivo perseguido es proponer un nuevo método para determinar el número máximo de visitantes que una cueva turística puede acoger durante los meses de gran afluencia para no sobrepasar un determinado valor de CO2, clave para preservar su integridad natural. Consiste en relacionar la concentración del referido dióxido de carbono con la cantidad de visitantes mediante modelización matemática, con el objetivo de predecir los valores a lo largo de las horas de apertura de la cueva, ello a partir del valor de CO2 al inicio de la jornada.

Utilizando este método, se puede encontrar el número máximo de visitantes que garantiza que la concentración de dióxido de carbono no excede valor crítico que pone en riesgo la conservación de la cueva, y además ofrece la opción de simular todos los distintos regímenes de visitas. Así, los gestores de la instalación pueden fijar un horario ininterrumpido, o descanso cada dos horas, o la fórmula más adecuada, tras determinar cuál de ellos permite un mayor número de visitantes sin aumentar el impacto en la cueva. Los investigadores han subrayado precisamente el hecho de que este método puede resultar de gran utilidad no solo para quieres las gestionan, ya que pueden determinar cuántos visitantes y cómo pueden entrar de modo seguro para la protección del medio subterráneo, sino que es, en definitiva, beneficioso para la sociedad en general, ya que las cuevas turísticas forman parte del patrimonio natural.

Dos de los autores forman parte del Centro Andaluz para la Evaluación y Seguimiento del Cambio Global, adscrito a la Universidad de Almería, como es el caso de Emilio Guirado, que es también investigador del Instituto Andaluz Interuniversitario en Data Science y Computational Intelligence de la Universidad de Granada, y José María Calaforra, catedrático del Departamento de Biología y Geología de la Universidad de Almería. Junto a ellos han trabajado en el proyecto Ana Maldonado, perteneciente al grupo de investigación Análisis de datos de la UAL, Juan José Moreno-Balcázar, catedrático del Departamento de Matemáticas de la UAL y miembro del Instituto Carlos I de Física Teórica y Computacional de la UGR, y Darío Ramos, que es profesor del Departamento de Matemática Aplicada, Ciencia e Ingeniería de los Materiales y Tecnología Electrónica de la Universidad Rey Juan Carlos.

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