• El clima y la persistencia en el tiempo de la producción holandesa, la falta de planificación y la ya sabida competencia desleal, entre las claves

Crisis de precios en el agro

La agricultura de Almería, un oficio con demasiados factores para ser rentable

Pepino y calabacín han sido de los productos más afectados por las bajas cotizaciones en origen. Pepino y calabacín han sido de los productos más afectados por las bajas cotizaciones en origen.

Pepino y calabacín han sido de los productos más afectados por las bajas cotizaciones en origen.

Javier Alonso

Escrito por

· Francisco Maturana

Redactor

Las líneas que siguen a continuación bien podrían ser una copia casi exacta de lo acontecido por estas fechas en la pasada campaña 2019-2020, también en la 2018-2020, y más atrás aún. La historia se repite para los agricultores de la provincia de Almería a modo del ‘día de la marmota’ en lo que se refiere a los bajos precios que perciben por sus hortícolas. Sin embargo, hay una diferencia, y es precisamente esa, la cantidad de años en la que vienen sufriendo este mal que parece ya endémico, y mientras pueden compensar unos meses de campaña con otros para obtener cierta rentabilidad, lo cierto es que esta está cayendo incluso con esos cálculos. Los costes de los insumos son cada vez mayores para realizar una agricultura que cumple con las mayores exigencias y las cotizaciones de buena parte de meses dentro de la campaña ya no benefician a casi nadie en el cómputo general.

Y eso que la presente campaña no comenzó mal, es más, comparándola con la pasada, se puede decir razonablemente bien. Hasta casi mediados del mes de noviembre se registró un incremento general en todos los productos, excepto para el tomate que caía un 57%, y la judía, cuyo descenso no era tan pronunciado, con un 13%. Las subidas más relevantes se dieron en el calabacín y el pepino, con unos incrementos del 339% y 141%, respectivamente. Y en menor medida el pimiento y la berenjena.Este inicio calmó momentáneamente los ánimos de unos agricultores que dijeron basta en la pasada 2019-2020, con un inicio de movilizaciones en noviembre de 2019 que estremeció los cimientos de toda la sociedad, que hacía tiempo que no llamaba su atención el sector primario almeriense.

La pandemia irrumpió y con ella también las movilizaciones, aunque no se dejó de hablar del campo. Y es que la ciudadanía sintió el papel vital en algo tan esencial como es el abastecimiento alimentario durante los meses de confinamiento. Una conciencia suscitada por las dificultades y el temor que se vivió en los primeros compases de la crisis sanitaria, y donde se llegó a temer por una posible escasez. Eso, efectivamente, no terminó pasando. Todo lo contrario, a nadie le faltó nada en su despensa gracias al gran trabajo de todo el sector, que en ningún momento cesó en su actividad.

Después de un inicio razonable, el sector ha caído empicado en las pizarras en noviembre

Casi tímidamente, el pasado mes de junio se retomaron algunos movimientos reivindicativos, porque ya en ese momento, en los últimos coletazos de curso, los precios volvieron a bajar ostensiblemente después de unas buenas cotizaciones durante el encierro y se pidió por un sector digno y competitivo, en el que obtengan unos precios justos por sus productos y desaparezca la competencia desleal de terceros países.

En las últimas semanas se ha estado destruyendo producto en señal de protesta por los bajos precios. En las últimas semanas se ha estado destruyendo producto en señal de protesta por los bajos precios.

En las últimas semanas se ha estado destruyendo producto en señal de protesta por los bajos precios. / Javier Alonso

Ahora son ya más de quince días con unos precios generales, en la práctica totalidad de los cultivos, que ni de lejos cubren los costes de producción, volviendo así los peores fantasmas recientes, aunque bien es cierto que justo en los últimos días parecen levantar un poco después de tocar el peor de los fondos.

¿Y cuál es el motivo de estos bajos precios? Son varios. De hecho, para lo sucedido en este mes de noviembre se puede hablar de una tormenta perfecta con ellos metidos en la coctelera.  Por un lado, Holanda, el principal competidor para proveer Europa de producto en el continente aún ha continuado produciendo y comercializando de manera importante debido a un motivo esencial, la climatología, que sería el siguiente motivo. Y es que las altas temperaturas registradas en las últimas semanas, fuera de tiempo, han contribuido a esta competencia, al tiempo que favorece también una sobreproducción por rendimiento de la propia planta.

Los agricultores esperan como ‘agua de mayo’ una importante bajada de temperaturas

Como siempre, hasta que no llegue el frío no se comienza a regular el mercado para Almería. Y luego está el factor que ya todo el mundo, hasta el más ajeno, ha escuchado. Lo que llaman la competencia desleal de los terceros. En este caso referida especialmente a Marruecos, que mete producto en Europa con un coste muy por debajo del resto y bajo un sistema que no puede competir el campo almeriense. Tampoco, obviamente, es el mismo producto, ni de lejos, pues no cumple con las mismas exigencias de calidad.

Por ello, el sector pide que se controlen los contigentes del norte de África, para que se respeten. También se pide a Europa que se revisen y cambien los protocolos, ya que lo único que está favoreciendo es la destrucción del mercado y lo que es más importante, de sus trabajadores.

Y en este contexto, la comercialización de la provincia intenta remontar llegando directamente al consumidor final, invirtiendo en importantes campañas de promoción para enseñarle que, como el producto con ADN almeriense, ninguno.

La actividad de los agricultores no cesó durante el confinamiento y está siendo vital durante toda la pandemia. La actividad de los agricultores no cesó durante el confinamiento y está siendo vital durante toda la pandemia.

La actividad de los agricultores no cesó durante el confinamiento y está siendo vital durante toda la pandemia. / Javier Alonso (La Mojonera)

Otro gran problema del campo almeriense es que no es capaz por si mismo capaz de autoregularse en la medida de lo posible. No existen programaciones y tampoco unidad a la hora de retirar producto en casos extremos como el de estos últimos días, donde ha sido Coexphal la que ha ejecutado entre sus asociados esta operación.

Las consecuencias de todo ello no son otras que los bajos precios. Y desde la comercialización apuntan, viendo la situación, que la nueva Ley de la Cadena no sirve para momentos así, y entienden que solo burocratiza más las relaciones contractuales entre agricultores y empresas, en lugar de proteger. Por ello, entienden que si no se puede vender en determinados momentos por debajo del coste solo se permite que vendan productos en otros países, y tal y como funciona el mercado los agricultores almerienses no podrían compensar con la media ponderada de la totalidad de la campaña.

Esa es la crítica de la comercialización almeriense a la Ley desde su aprobación, pues entienden que esto no estaría pasando de funcionar. “No se pueden poner precios mínimos solo para el mercado español en un mercado global”, denuncian, al tiempo que insisten en que sigue llegando mercancía de manera indiscriminada de otros productos por debajo de lo estipulado.

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