Finanzas

El protagonismo de las mujeres: un reto para el sector agroalimentario

  • Roberto García Torrente recuerda que el colectivo femenino aún tiene una participación minoritaria en las estructuras empresariales y se encuentra alejada de la toma de decisiones

Roberto García Torrente, durante una intervención en la Estación Experimental de la Fundación Cajamar. Roberto García Torrente, durante una intervención en la Estación Experimental de la Fundación Cajamar.

Roberto García Torrente, durante una intervención en la Estación Experimental de la Fundación Cajamar. / diario de almería

"Cuando en los años 60 un agricultor se acercaba a una oficina de Cajamar solicitando financiación para su proyecto agrícola, uno de los principales criterios de decisión era el papel que jugaba la mujer en la explotación familiar. Si a la sucursal venían tanto el hombre como la mujer, y esta tenía un peso muy importante en la gestión y en la toma de decisiones, había muchas más probabilidades de que el préstamo fuese amortizado correctamente. Los resultados obtenidos por nuestra entidad son la prueba de que no estábamos equivocados". Así arranca Roberto García Torrente, director de Innovación Agroalimentaria del Grupo Cajamar, un artículo publicado en el blog corporativo de la caja rural, con el que analiza la necesidad de dar a la mujer el protagonismo que merece en el sector agroalimentario, como homenaje a su persona en el Día de la Mujer Rural, que se conmemoró el pasado 15 de octubre.

García Torrente señala que la mujer siempre ha tenido un rol muy relevante en la actividad agraria, a pesar de que tradicionalmente su visibilidad ha sido escasa. Por un lado, ha contribuido a la realización de las labores cotidianas. "Pero su papel ha sido incluso más decisivo en la toma de decisiones que iban a condicionar el desarrollo de la empresa familiar", matiza. A su juicio, en algunos casos, ha sido la impulsora y animadora de las inversiones que permitían aumentar la base territorial o incorporar nuevas tecnologías que hiciesen más productiva la explotación. En otros, ha impuesto la prudencia, evitando apuestas demasiado arriesgadas que podían poner en peligro la continuidad de la actividad.

García Torrente anima a la mujer a participar de forma real y activa en las organizaciones

"Este papel muchas veces ha sido interno, en el seno de la unidad familiar, sin que se haya visto reflejado ni en las estadísticas oficiales ni en las distintas estructuras organizativas que conforman el sector; principalmente en los órganos de decisión de las cooperativas y empresas privadas de transformación y comercialización o en las organizaciones profesionales agrarias. Pero, afortunadamente, esto está empezando a cambiar", afirma.

Según las estadísticas oficiales, en 1997 solo el 16% de los jefes de explotación agraria eran mujeres. Veinte años después, en 2016, este porcentaje casi se ha duplicado, subiendo hasta el 26%.

El director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar explica que en estos 20 años el cambio de la agricultura española ha sido espectacular y para muchas producciones sitúa al país como una gran potencia mundial, como es el caso del olivar, el viñedo, el porcino, los cítricos, las hortalizas y las frutas.

Para ello, la contribución de la mujer, tanto desde el ámbito de la propiedad de las explotaciones como desde el ámbito científico y el asesoramiento técnico, ha sido fundamental, recuerda.

"Sin embargo, el sector agroalimentario español tiene un gran reto por superar. Somos muy buenos produciendo, pero no aprovechamos todo el valor que se genera en la transformación y comercialización de los productos", apunta.

"Estas actividades se realizan desde las cooperativas y otras estructuras empresariales. Organizaciones en las que todavía la participación de la mujer es muy minoritaria. Prácticamente simbólica y, en muchos casos, con un carácter más cosmético que efectivo".

Además, incide en que "mientras que en los consejos rectores y de administración solo encontremos de vez en cuando a una sola mujer, que ha sido incorporada como símbolo de que estamos en proceso de modernización, pero que ha sido seleccionada por los antiguos consejeros buscando evitar que suponga cambios relevantes en la toma de decisiones, no conseguiremos la necesaria modernización y transformación de las empresas".

E insiste en que "tenemos que conseguir que los consejeros no se eternicen en sus puestos, que la presidencia rote una vez se hayan conseguido los objetivos planteados en unos años de gran intensidad, que descienda la edad media y que cada vez haya más mujeres".

Afirma que un experto en cooperativismo le ha comentado que para que la incorporación de la mujer en los consejos rectores sea efectiva tiene que haber más de una y tienen que haber sido elegidas por su gran valía profesional y personal.

"Para que esto ocurra la incorporación no puede tener lugar por invitación de los consejeros ya presentes, sino por una clara voluntad de las mujeres agricultoras por participar activamente en estas organizaciones", asegura, en un claro mensaje hacia ellas, para que tomen conciencia de una participación más proactiva. "Seguro que cuando lo hagan mejorará mucho su visibilidad y el sector será capaz de generar mucho más valor", vaticina.

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