61 cumpleaños de Alberto de Mónaco

Alberto II: del escándalo a la vida familiar

  • El soberano monegasco celebra su 61 aniversario con una tierna foto con sus hijos. A pesar de los rumores de separación, su esposa, Charlene, lleva a su lado más de una década

Foto celebrando su cumpleaños con sus hijos que el príncipe Alberto ha compartido en las redes. Foto celebrando su cumpleaños con sus hijos que el príncipe Alberto ha compartido en las redes.

Foto celebrando su cumpleaños con sus hijos que el príncipe Alberto ha compartido en las redes. / Instagram

La vida de Alberto II de Mónaco ha sido mucho más tranquila que las de sus hermanas, Carolina y Estefanía, pero también ha estado marcada por algunos escándalos. Su Alteza Serenísima, rimbombante tratamiento que se le otorga a quien rige los destinos del Principado, acaba de cumplir 61 años y lo ha celebrado junto a sus dos hijos mellizos, Jacques y Gabriella, y su esposa, Charlene. Quién le iba a decir, después de una vida amorosa tan ajetreada y de décadas de rumorología sobre su orientación sexual, que con el tiempo iba a convertirse en amante padre y abnegado marido.

El príncipe Alberto de Mónaco nació en una cuna de oro. Sus padres fueron el príncipe Rainiero III de Mónaco y la mítica Grace Kelly, convertida en princesa Gracia tras su boda en 1956, quien murió en un trágico accidente el 14 de septiembre de 1982. Alberto es un hombre culto. Cumplió toda su escolarización en el Principado y cursó su carrera universitaria en Estados Unidos, donde obtuvo un diploma de Ciencias Políticas en el Amherst College, en Massachusetts. El soberano monegasco se jacta de haber recibido una educación liberal a la americana, pero su apego a Francia sigue siendo profundo, en donde cumplió su servicio militar, en la Marina, en el buque escuela Jeanne d Arc.

El príncipe Alberto, en los años 90, con la actriz Sharon Stone, con la que se le relacionó. El príncipe Alberto, en los años 90, con la actriz Sharon Stone, con la que se le relacionó.

El príncipe Alberto, en los años 90, con la actriz Sharon Stone, con la que se le relacionó.

El niño mimado de Raniero y Grace fue siempre un raro ejemplar de las realezas europeas. Pero el heredero no sería tan fogoso amante como Rainiero. Incluso hubo un tiempo en el que se le relacionó con guapos chicos de aire inequívocamente gay, con quienes se reunía en alguna discoteca de Montecarlo o de París. Eso, obviamente, no presumía que Alberto fuera homosexual, pero tampoco garantizaba lo contrario. Otras veces los cronistas del mundo rosa lo emparejaron con Brooke Shields, Sharon Stone, Naomi Campbell e incluso Claudia Schiffer, con ocasión de alguna de esas fiestas anuales del Sporting Club de Montecarlo. Ana Obregón, a base de porfía y melifluas sonrisas logró bailar con él una pieza, y lo único que consiguió fue salir en las páginas de algunas revistas. Más cerca del corazón de Alberto estuvo una azafata catalana llamada Isabel. El caso es que en 1992 vivió amores con la norteamericana Tamara Jean Rotolo, con quien tuvo una hija, Jazmín Grace Grimaldi, que ahora cuenta 25 años, y con la que no vaciló en su día aceptar ser fotografiado. Así acallaba rumores sobre su sexualidad. Otro tanto ocurrió en 2003 al hacerse público que había procreado otro bebé, Alexandre, fruto de sus roces con una ex azafata y diseñadora, Nicole Coste, natural de Togo. Al principio, el príncipe aceptaba reportajes con su hijo mulato, pero fue distanciándose de él hasta que conoció a Charlene Wittstock.

Hace un par de años, con su esposa, Charlene, y sus hijos mellizos. Hace un par de años, con su esposa, Charlene, y sus hijos mellizos.

Hace un par de años, con su esposa, Charlene, y sus hijos mellizos.

A la apodada como ‘princesa triste’ la conoció en el año 2000. Se encariñó de esta nadadora sudafricana y, tras casarse en 2011, ya van para ocho años de matrimonio. La llegada de sus mellizos a finales de 2014 aseguró la sucesión en el trono. Algunas voces apuntan a que Charlene y su marido hacen vidas por separado y el peligro de divorcio se cierne sobre ellos constantemente. Aún así, la vida familiar de Alberto indica lo contrario.

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